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Opinión | DESDE EL FORO

Más Madrid

Florentino Pérez ha sido reelegido como presidente del Real Madrid, tras superar en las elecciones al otro candidato, Enrique Riquelme.

Florentino Pérez ha sido reelegido como presidente del Real Madrid, tras superar en las elecciones al otro candidato, Enrique Riquelme. / SD

No se trata de política ni, por lo tanto, del partido de izquierdas que existe en la capital de España, sino de la pelea entre al actual presidente del Real Madrid, Florentino Pérez y su competidor, Enrique Riquelme.

Y es que no se habla de otra cosa, o, al menos, ocupa tanto espacio de prensa como los escándalos políticos o la visita del Papa a nuestro país. Porque, no lo olvidemos, el equipo capitalino da siempre mucho juego y permite vender papel y espacios mediáticos.

Fue una sorpresa, eso sí, cuando Florentino Pérez salió a la palestra y en una rueda de prensa demoledora (saltó contra enemigos, pero también lo pudo ser contra él mismo), acabó con la indicación de que, de golpe, iba a haber elecciones a la presidente del Madrid.

Nadie se lo esperaba, porque tampoco era el momento estatutario, y, sin embargo, se lanzó al agua el actual presidente. A la vista de la propia rueda, me dio la impresión de que, de lo que se trataba era más bien un plebiscito, un “si me queréis irse”, de la divina Lola Flores.

En este caso, es más bien un viceversa, y sería “si me queréis, demostradlo y votadme”. Porque de eso se trata, de unas elecciones a contrario, donde lo que se quería decir es que nadie desearía que se fuera Don Florentino. Pero, he ahí que le ha salido un contrincante muy reacio a ello.

Florentino Pérez, durante la rueda de prensa posterior a las elecciones a la presidencia del Real Madrid.

Florentino Pérez, durante la rueda de prensa posterior a las elecciones a la presidencia del Real Madrid. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press

Y, Enrique Riquelme, quizá presionado y antes de lo que pretendía (quizá en las siguientes elecciones reglamentarias), ha dicho “aquí estoy”. Y se ha desatado una batalla electoral, donde la televisión, la prensa escrita, la publicidad y cualquier otra treta de mercadotecnia tiene su valor.

Así, cada uno de los candidatos ha aparecido en un programa televisivo, pero no juntos, ni ha habido debate. Luego, las grandes pancartas publicitarias, que cubren parte de edificios madrileños, donde se dedica cada uno a darse bombo o a maldecir, legalmente, al enemigo.

Por ejemplo, las Champions no son del Real Madrid, sino de Florentino, como el fichaje de Halaand lo es de Riquelme, porque conocía al padre del noruego desde hace años.

Así, una toma y daca de nombres (el famoso namedropping anglosajón, es decir lanzar nombres de supuestos conocidos…) con Mourinho o Klopp como entrenadores, antiguas leyendas de un lado u otro, con Roberto Carlos para Florentino y Raúl para Riquelme.

La verdad es que, visto desde fuera, es casi un espectáculo más con el que regodearse, a la espera del comienzo del mundial FIFA. Pero, en el fondo, aunque asistir al mismo puede parecer visionar una miniserie de Netflix, lo que es, sin duda, es algo que se me antoja desolador.

Las puñaladas, los insultos (mentiroso se han llamado una y otra vez) y demás majaderías no propias de unas elecciones a un club de fútbol, hace que se parezcan más a otras, las políticas, donde vale todo. Creía que el deporte no iba a ir por ese camino, pero me he despertado de mi sueño romántico.

Si ya casi el 40 por ciento de los españoles deja de votar en unas elecciones políticas, por los distintos hastíos que le producen, veo que éstos pueden llevar por el mismo camino al fútbol. Bien, mientras, tengamos algo de solaz, leyendo a mi recomendación que, hoy, es “El maestro y Margarita”, de Mijaíl Bulgákov”, una sátira no lejos de lo que estamos viviendo. Disfruten y cuídense.

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