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Opinión | Fórmula 1

València

Navidades en verano para Fernando Alonso

Fernando Alonso

Fernando Alonso / EFE

No hay nada más extraño que escuchar un villancico en pleno mes de agosto. La cultura occidental ha impuesto en todo el mundo asociar la Navidad a las imágenes de los abetos nevados así que pensar en todos esos gélidos escenarios con las sucesivas olas de calor que ahora mismo nos azotan, aunque tentador, se antoja ilógico.

Lo que sí que nos resulta habitual es asociar la Navidad con los regalos. Algunos pensamos en el comienzo de cada pretemporada de Fórmula 1 como el momento de la impaciente espera de la llegada de un presente. Este año pasamos un largo invierno esperanzados con un regalo navideño en forma de un veloz Aston Martin. Nuestras cartas a Papá Nöel o a los Reyes Magos, o a ambos, pedían que los lápices de Adrian Newey estuvieran tan afilados como siempre lo habían hecho antes con los March, los McLaren, los Williams y los RedBull. Deseábamos con ansia que el AMR26 devolviera a Alonso a la batalla por las primeras plazas, la victoria 33 o incluso un tercer campeonato. Pero antes de ponerse en pista el monoplaza ya sabíamos que este año tocaba carbón. Tras diez carreras, los pobrísimos resultados harían colgar el casco a cualquier otro piloto en la situación del bicampeón español: cuatro abandonos, una decimonovena plaza, tres decimoctavas, un decimoquinto y el solo el milagro de Mónaco que le premió con un punto por su décima posición.

Tras estos diez grandes premios y con el calor friéndonos como churros en una sartén nos gusta pensar que Papá Nöel, con cierto retraso, aparecerá la próxima semana en el circuito de Hugaroring y que de su trineo bajará un ARM26 en su versión B que hará salir a Fernando del fondo de la parrilla. Y cuando todavía sigamos dándole al abanico a finales de agosto, en Zanvoort llegarán los Reyes Magos con un mejorado motor de Honda que, esta vez sí, no vibre y se acople de forma ideal al chasis que aparezca en Hungría.

El trabajo inmediato de Newey se ha centrado en la reducción de peso, la caja de cambios y la configuración aerodinámica. En la pista de Hungaroring esos serán factores clave y se espera reducir la distancia con los rivales en dos segundos, algo que acercaría al Aston a la mitad de la tabla. Ojalá sea así; ver a Fernando acabar en Spa a dos vueltas del líder Kimi Antonelli es terrible, especialmente si consideramos que la pista de las Ardenas tiene casi siete kilómetros, lo que supondría acabar entre 3 o 4 vueltas por detrás del ganador en un circuito como Montmeló. Si el calor no acaba con nosotros, esperamos con ilusión la llegada de la Navidad en pleno verano. 

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