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Opinión

La “venta” del Mundial

Infantino y Ceferin, presidentes de la FIFA y la UEFA, en el Mundial de Catar de 2022.

Infantino y Ceferin, presidentes de la FIFA y la UEFA, en el Mundial de Catar de 2022. / Robert Michael/dpa - Archivo

Perdonen mis lectores, porque fallé la última semana que me tocaba. Tiene explicación, porque estuve en la final del Mundial, con la victoria de España, con el gol de nuestro Ferrán Torres.

Inmediatamente después, me tuve que marchar a Argentina, ¡qué casualidad!, para estar en un juicio del TAS (Tribunal Arbitral del Deporte) y no me dio tiempo material para escribir mi columna quincenal.

Pero aquí estoy, fiel, otra vez, a mi destino periodístico. Debería hablar de esa final y de lo difícil que fue, entre el juego duro de Argentina, la siempre espada de Damocles de un Messi, que podía aparecer en cualquier momento, el Dibu que no paraba de atajar y los diez a uno de los aficionados argentinos sobre los nuestros.

Sin embargo, casi a renglón seguido, la FIFA no sorprendió con lo que se ha denominado “la venta del Mundial”. Bueno, no es así, y quien se ha leído de verdad la exposición que hizo, en un power point que se puede encontrar en internet, el banco JP Morgan, para darse cuenta de que no es exactamente lo que se ha publicado.

A mi entender, el error no fue ni es el hecho en sí y la idea que hay detrás, sino la forma en la que se ha informado. Quizá con precipitación y sin que muchos miembros de la familia del fútbol desconocieran la propia situación y el plan que se preparaba.

Esa ha sido la equivocación y, por ello, tanto la UEFA, como la AFC (Asia) y la CONCACAF (Centro y Norte América y las Antillas) fueron raudas, unas menos que otras, a no aprobar esa nueva etapa económica.

En el caso de la UEFA, fue tan radical que indicó que sus miembros no iban a participar en ninguna competición de FIFA, si no se retiraba de inmediato el proyecto. Más tranquilas fueron las otras dos confederaciones y es porque la UEFA no es solo enemiga de ese concepto sino de la FIFA en su integridad.

La batalla no viene de esa idea ni es de ahora, sino que el presidente europeo, Ceferín, le tiene una tirria personal al de la FIFA, Infantino, y todo lo que venga de ahí arriba es un ataque a UEFA.

Recordemos el caso Balogun fue más que criticado por la UEFA, pero no dijo nada, en noviembre de 2025, cuando Cristiano Ronaldo tuve un mismo trato que el estadounidense… Ahí Ceferín no entró al ataque… Es, pues, una pelea político-deportivo-económico-social, si se me permite la extraña expresión.

Al ver a más de 150 asociaciones en su contra, el presidente de FIFA no ha tenido más remedio que asumir que tenía que haber intentado obtener un consenso inicial. La idea, que no voy a discutir aquí hoy, tiene aristas, pero puede ser un avance económico para las federaciones, sobre todo las menores. En fin, veremos en qué acaba, porque se va a discutir, sobre todo con los africanos a favor y la CONMEBOL a la espera.

Estamos ya en plena vorágine de fichajes y con las ligas a punto decomenzar, así como vacaciones para mucha gente. Seguiré al pie del cañón, y mientras, espero que pasen un buen agosto, recomendándoles el libro de Juan Villoro, “Dios es redondo”, obviamente sobre fútbol. Disfruten y cuídense.

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