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Opinión

Drama lateral

Hay decisiones que pueden parecer pequeñas durante un mercado de fichajes y que, sin embargo, dicen mucho de cómo funciona un club. El Valencia CF lleva tiempo transmitiendo por activa y por pasiva que el lateral derecho es una de las posiciones que necesita reforzar. Y, a estas alturas, la situación empieza a ser difícil de entender

Valencia Ron Gourlay, CEO de Fútbol del Valencia CF, comparece ante los medios de comunicación en la Sala de Prensa de Mestalla

Valencia Ron Gourlay, CEO de Fútbol del Valencia CF, comparece ante los medios de comunicación en la Sala de Prensa de Mestalla / JM LOPEZ

Hay decisiones que pueden parecer pequeñas durante un mercado de fichajes y que, sin embargo, dicen mucho de cómo funciona un club. El Valencia CF lleva tiempo transmitiendo por activa y por pasiva que el lateral derecho es una de las posiciones que necesita reforzar. Y, a estas alturas, la situación empieza a ser difícil de entender.

Thierry se marchó. Foulquier, que parte como única alternativa natural, sale de una lesión y, además, no solo no entra en los planes de Corberán sino que se le quería buscar salida y, para más inri, a los chavales de la cantera los has quemado en una pretemporada de dudosa fiabilidad. Es decir: el Valencia necesita un lateral derecho. No es una sorpresa de última hora. No es una necesidad que haya aparecido ayer. Era una prioridad conocida desde hace meses.

Entonces surge la pregunta inevitable: ¿no sabían que el lateral derecho era una prioridad? ¿Por qué el Valencia CF empieza la liga cojo en esa parcela?

Porque si lo sabían, cuesta entender que el mercado avance y que la solución siga sin llegar.

Vale que confiaban en la contratación de Meunier, pero es que no es excusa para dejar escapar primero a Andrés García –que lo tenías hecho como cedido- y después a alguna de las opciones exóticas que no has terminado de cerrar.

La prioritaria es Arnau Martínez. Un futbolista conocido, con experiencia en Primera y que, evidentemente, puede ser una buena incorporación. El problema no es Arnau. El problema es la operación y, sobre todo, cómo se ha llegado hasta ella.

Arnau Martinez, hasta el momento, capitán del Girona

Arnau Martinez, hasta el momento, capitán del Girona / Girona FC

El Girona pide alrededor de 8 millones de euros, su cláusula, mientras que el jugador pretende unas condiciones económicas que estarían por encima de lo que actualmente paga el Valencia CF. Y ahí aparece otra cuestión incómoda: ¿qué ha hecho la dirección deportiva durante todo este tiempo si la solución termina siendo acudir al final del mercado a por un jugador que conocemos todos y pagar prácticamente su cláusula?

Una dirección deportiva está precisamente para anticiparse. Para sorprender, para convertir oportunidades en realidades. Para detectar necesidades antes de que se conviertan en urgencias. Para tener alternativas. Para negociar. Para encontrar jugadores que encajen deportiva y económicamente. Para que, cuando llegue agosto y el mercado se cierre, el entrenador no tenga que mirar al banquillo y preguntarse quién va a jugar de lateral derecho.

El Valencia no puede permitirse que cada fichaje sea una operación de supervivencia. Que un equipo de Segunda como el Girona con Arnau o el Almeria con Chirino, te atraquen a mano armada y –lo peor- te dejes.

Y menos en una posición tan evidente. Si Thierry se marchaba, había que tener claro quién iba a ocupar su lugar. Si Foulquier estaba lesionado, había que prever el escenario. Y si el club consideraba que necesitaba un lateral derecho titular, ese movimiento debería haber estado trabajado mucho antes.

Por eso, más que cuestionar el nombre de Arnau Martínez, habría que cuestionar la planificación que hay detrás de ese nombre.

Porque si finalmente llega Arnau por cerca de 7- 8 millones, puede convertirse en un buen fichaje. Incluso puede rendir y justificar cada euro. Pero eso no borrará las dudas sobre el camino recorrido hasta llegar a él.

¿Qué alternativas había? ¿Cuántos laterales se han seguido durante meses? ¿Por qué no se ha cerrado antes una posición prioritaria?

¿Se ha intentado realmente encontrar una oportunidad de mercado o se ha esperado hasta que la urgencia obligue a pagar?

Y, sobre todo, ¿qué margen tiene el Valencia para reaccionar si Arnau finalmente no llega?

Ese es el verdadero problema. No tener un plan B convincente cuando el plan A es un jugador por el que te piden la cláusula y que además quiere cobrar más de lo que el club está dispuesto a pagar.

El Valencia CF no puede vivir permanentemente al límite. No puede empezar cada temporada con posiciones por resolver y esperar que las últimas semanas del mercado solucionen lo que debería haberse planificado durante meses.

El lateral derecho era una prioridad. Todos lo sabían. Porque fichar bien no consiste únicamente en acertar con el jugador.

También consiste en llegar a tiempo. Y, una vez más, el Valencia parece llegar tarde. Un drama lateral.

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