21 de septiembre de 2010
21.09.2010
JOAN CARLES MARTÍ

Veinticinco soldados

El Valencia lleva cuatro victorias de cuatro gracias al gran ambiente que existe en el equipo.

21.09.2010 | 03:03

César vuelve a dar un titular memorable. Calificar al Valencia como un equipo con 25 soldados, a parte de ser toda una declaración de intenciones de alguien que lo ha visto casi todo en el fútbol, demuestra que el espíritu colectivo y la cura de humildad ha calado muy hondo en la plantilla actual. Desprenderse de esa vanidad propia de los jugadores es alejarse de la hoguera, lagarto, lagarto. Sin mirar muy lejos de Mestalla, el engreimiento de una parte importante del grupo ha sido tan determinante que incluso peligró la permanencia en la máxima categoría. En cambio, cuando en el VCF ha imperado la solidaridad, la sana competencia y el hambre de éxito se alcanzan los objetivos, e incluso se llega mucho más allá. Salvaguardar esas propiedades es el objetivo para seguir la racha. El primer paso dado por los que salen al campo a defender un sentimiento es determinante, al que sin duda ha ayudado el equilibrio clarividente en las oficinas.

Compromiso
Fruto del buen clima entre la plantilla es esa bendita cohesión entre los capitanes, necesaria para la capacidad de acuerdo con la directiva en general, y el presidente en particular. Resulta que todavía no han hablado de primas, cuando eso era una de las primeras cosas que se hacía en la etapa anterior. No digo que los futbolistas tengan derecho a negociar su sobresueldo y todo lo que cuelga, sino que en la situación por la que pasaba el Valencia, igual era poco pertinente empezar por ahí. Después los jugadores se enfadan cuando, como pasó, se les tira en cara aquella casualidad donde coincidió la racha perdedora con la falta de pago de sus nóminas. Ven como al final ha sido beneficioso para el Valencia algunas salidas, y repito que no hablo de Villa y Silva.

Lealtad
De esa obviedad también está convencido el cuerpo técnico, que es el mismo, excepto el cambio del preparador. Cuando admiten que el curso pasado no se hubiera ganado al Hércules después que el árbitro pusiera el partido cuesta arriba, están diciendo muchas cosas. Pero la más importante es que confirman que el buen ambiente es una de las herramientas necesarias para alcanzar cotas mayores.

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