19 de febrero de 2012
19.02.2012
LUIS MOTES

Alquilar Mestalla para una final, el signo de los tiempos

Me gusta la actitud de Feghouli y no me gusta Guaita de capitán

19.02.2012 | 13:35

A fuer de ser políticamente incorrecto, servidor se declara contrario a que el viejo Mestalla acoja, de nuevo, la final de la Copa del Rey con el Barça y el Athletic como contendientes. A sabiendas de que semejante apuesta levantará ampollas entre la hostelería capitalina –cuestión nada baladí en estos tiempos de zozobra económica– aquí se ventilan otros sentimientos menos crematísticos. Y es que, sencillamente, estamos hartos de acoger finales y no jugarlas. Y me temo que somos legión.

No queremos la final
El caso es que el dinero otorga la independencia y así el Real Madrid puede negar el Bernabéu para los juegos florales periféricos so pretexto de unas obrillas. No nos engañemos, lo que pretende la nomenklatura blanca es evitar el oprobio de que su principal rival se abandone a la orgía de un título e impedir el espectáculo de la muchachada nacionalista afeando el himno y a Su Majestad.

Mejor a La Cartuja
En estas lides estuvo lenta la Sala Stampa del VCF, metida en otros menesteres de mayor y futura enjundia. Al presidente deberían haberle pillado en uno de esos renuncios falsos a micrófono abierto tan de moda ahora lamentando el tener que alquilar el coliseo por necesidades de estricta tesorería y bla, bla. Así se ganaría a ese sector de la afición que tampoco quiere la final al tiempo que no arriesgaría su condición de casero. Hoy en día resulta más creíble hacerse el cazado que dar una rueda de prensa. Así que la pedrea de la fiesta del fútbol que se la coman los sevillanos en La Cartuja.

La quimera del Barça
El favorito para esa Copa volverá a ser, si Bielsa no lo remedia, el Barça. Para esta noche el escenario no ha cambiado demasiado desde la reciente eliminatoria valencianista en el torneo del KO contra los culés. El Valencia parecía ´The walking dead´ hasta la victoria contra los amiguetes del Sporting. Sin ganar desde hacía semanas conservaba, y más ahora holgadamente, la tercera plaza en la Liga de los zombis. El rival del Nou Camp es el peor Barça posible. Lo demostró de nuevo el martes, pese a la victoria, en el Bay Arena. Viendo al Leverkusen uno no deja de lamentar el papelón que los chicos de Unai perpetraron contra los teutones en la Champions. De nuevo la de hoy se nos antoja una buena oportunidad para que los blanquinegros dejen de ser hijos de un Dios menor. Ante la frustración creciente el valencianismo precisa un resultado emblemático contra el club blaugrana. Porque no hace falta acudir al checheche.net para caer en que la parroquia se debate entre la indiferencia y la desilusión.

Feghouli, así sí
A propósito de la reciente victoria del Valencia contra el Stoke, pocas cosas se pueden añadir a las vibraciones que dejó el encuentro. Nos reencontramos con ese Valencia que gusta a algunos. Sólido, concentrado, antipático, duro, con carácter, honrado en suma. Dejando las supercherías estilísticas para mejor ocasión. No es mala noticia que los chicos de Emery empataran a faltas con los orkos futbolísticos. Cuantos cuentistas se ha perdido la literatura a cuenta de la épica del fútbol británico. El partido en Stoke on Trent tiene anverso y reverso. Excepcional Feghouli. Por sus prestaciones pero, sobre todo, por la actitud. Ojalá sus coleguitas de plantilla siguieran su ejemplo. Y por contra, paradójica la política pendular de Unai en cuanto a la capitanía. De la inclasificable elección de Miguel en Champions pasamos a la designación de Guaita. Con todos mis respetos hacia el de Torrent
¿tan huérfano anda ese vestuario de líderes que hay que imponer el brazalete al junior de la banda?

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