27 de febrero de 2012
27.02.2012
LA CONTRACRÓNICA DE Andrés García

¿Por qué intentar jugar al fútbol de Éver sin Éver?

El Valencia está obligado a ser camaleónico y adaptarse al estilo más directo, agresivo y ´currante´ que exige el fútbol de Tino Costa

28.02.2012 | 13:04

El Valencia va a sufrir si quiere jugar a lo mismo que jugaba con Éver. Tino no es mejor ni peor que Banega. Es diferente y le va mejor el juego directo con Soldado y Aduriz en punta y con transiciones más rápidas que el juego combinativo de toque y toque con Jonas entre líneas. Al Valencia no le fue nada mal en el tramo de la primera vuelta en el que se convirtió en un equipo directo, sólido, peleón y guerrero de la mano del Tino. ¿Por qué no aferrarse a eso? Seguro que es menos visual, pero puede ser más efectivo. Lo que necesita ahora el equipo es un estilo definido y anoche el Valencia no lo encontró. Emery lo buscó a mediados de la segunda parte, pero ni así llegó.

La ´naranjas´ de David
Que un futbolista de ataque vea una cartulina en los primeros diez minutos del partido puede quedar en anécdota al final del mismo. Que la vea Albelda es sinónimo de problemas o derrota. Como pasó en Barcelona y como volvió a suceder en Mestalla. Una amonestación al capitán influye directamente y debilita el sistema defensivo del equipo. Y más con una línea de cuatro que no está lo suficientemente consolidada para ser independiente al trabajo de contención de David.

SOS de Víctor y Rami
Tenían una reválida Víctor Ruiz y Rami en su vuelta al centro de la defensa. No tuvieron los errores no forzados de otros días, pero no llegan a transmitir la seguridad y control que sí demostraban en el primer tramo de la competición. Tampoco funcionó la salida de balón, pero viendo la nula movilidad de algunos de sus compañeros a veces es comprensible que asuman riesgos y puedan equivocarse. No sería nada justo señalarlos a ellos solos.

El cambio de Bruno
Bruno por Barragán. Esa fue una de las alternativas ´tácticas´ que buscó Unai para intentar la reacción. Carburó el cambio minutos antes del gol y lo ejecutó justo después del tanto de Navas. Unai lo señaló, másde lo que estaba, y Mestalla le despidió con una pitada espectacular. El VCF no estuvo bien, pero tampoco Bruno era el culpable. Quizás el cambio hubiera podido servir para reestructurar el equipo o buscar alternativas con Piatti, Parejo o el mismo Pablo que saldría después.

El apagón de Mathieu
Mathieu es capaz de lo mejor y, también a veces, de lo peor. Emery lo sentó contra el Stoke para que cargara las pilas, pero el francés es un jugador de picos. Tiene rachas de jugador incombustible y otras en las que parece no quedarle ni una gota de gasolina. Ayer, como en el Camp Nou, daba esa sensación. Fue por ahí, por su banda, por la que encontró Navas un agujero lo suficientemente grande como para conectar con Medel en el primer gol. Le vendrá bien este paréntesis.

Tiempo para Guaita
Se acabó el récord de Guaita, pero empezó una nueva etapa en la portería. El de Torrent se ganó la titularidad cuando ni siquiera él lo esperaba. Su aval era el mejor posible. Seis partidos consecutivos sin encajar un gol y una racha de imbatibilidad que se quedó en 643 minutos. No llegará al récord de Cañizares como él mismo quería —y preguntaba una y otra vez— pero desde ayer puede empezar una nueva cuenta. Estaba vendido en el gol de Medel y pudo hacer más en el de Navas, pero con partidos por delante, es capaz de cualquier cosa. Hasta de sentar a un Alves que venía de ser el mejor en el Camp Nou.

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