25 de febrero de 2018
25.02.2018
PyeongChang

Luz, color, música y deseos de paz para despedir los JJOO de Invierno

El patinador Javier Fernández ha ejercido de abanderado español en la ceremonia de clausura

05.03.2018 | 11:56
Luz, color, música y deseos de paz para despedir los JJOO de Invierno

Los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang (Corea del Sur) han vivido este domingo su broche final con la ceremonia de clausura, después de convertirse en la primera cita donde las dos Coreas han desfilado e incluso competido bajo la bandera unificada, en una jornada en la que el Javier Fernández, bronce en patinaje artístico, ha portado la enseña española.

Los llamados 'Juegos de la Paz' se han despedido después de 19 días de competición tras los que Noruega ha encabezado el medallero. Sin embargo, el gran logro de la cita ha sido la tregua entre las dos Coreas, la del Sur y la del Norte, que han aparcado su guerra abierta desde 1953 para desfilar bajo la misma bandera, la unificada, y competir juntas, como sucedió con el equipo unificado de hockey sobre hielo femenino.

"Los deportistas construyeron una amistad que trasciende el propio deporte, compitiendo como una sola nación", destacó en el acto el presidente del comité organizador, Hee-beom Lee. "La semilla de paz que habéis plantado se va a convertir en un gran árbol", añadió.

Tras el espectáculo inicial de luz, música y color en el Estadio Olímpico, coronado con la aparición de una espectacular pagoda luminosa, las banderas de los países participantes se fueron proyectando en las gradas del recinto. Así, en medio de la algarabía del público, los abanderados de la clausura fueron haciendo su aparición ataviados con sus enseñas nacionales. El patinador Javier Fernández, que conquistó una de las dos medallas de España en esta cita, portó el estandarte rojigualdo.

Javier Fernández, el abanderado español. Foto: COE

Los grandes protagonistas de PyeongChang levantaron a los presentes en el estadio. Así, la esquiadora de fondo Marit Bjoergen, que se va de PyeongChang con cinco preseas y como máxima medallista de la historia de los Juegos de Invierno (15), tuvo el honor de salir a la pista con la bandera de Noruega, a la que hizo ganadora del medallero con su oro de este mismo domingo en la prueba de 30 kilómetros estilo clásico con salida en masa.

También portó la enseña de su país, la República Checa, la joven Ester Ledecka, otro de los grandes nombres al hacer historia conquistando dos oros en dos deportes diferentes, en el supergigante de esquí alpino y en el gigante paralelo de snowboard.

Tras ello, comenzó el desfile de los participantes, encabezado por Grecia como cuna de los Juegos y cerrado con la anfitriona, Corea del Sur, que desató la euforia entre los presentes en el recinto olímpico. Mientras, Rusia desfilaba bajo la bandera olímpica, después de que el Comité Olímpico Internacional (COI) decidiese este mismo domingo no restablecer su estatus olímpico; el país cumple una sanción del organismo por elaborar una trama de dopaje sistematizado amparada por el Estado durante la cita olímpica anterior.

Con todos los deportistas ubicados ya en sus asientos, una gran figura de una tortuga, dios guardián del país, sirvió como telonera de la ceremonia de entrega de las últimas medallas, ofrecidas por el presidente del COI, Thomas Bach. La ovación fue cerrada con la subida al podio de la leyenda Marit Bjoergen.

El espectáculo en blanco y negro sobre el tiempo y el espacio dio paso a la actuación de la banda de k-pop surcoreana EXO, y ello a la entrega de la bandera olímpica del alcalde de PyeongChang a su homólogo de Pekín, Jining Chen, donde se celebrarán los Juegos de Invierno de 2022. La capital china ofreció una soberbia presentación de lo que espera en cuatro años.

Después de los discursos institucionales, el DJ holandés Martin Garrix puso la nota musical al acto en medio de los fuegos artificiales. Pekín espera en cuatro años.

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