04 de junio de 2019
04.06.2019
DEPORTE ADAPTADO-Atletismo

Un corredor ciego valenciano acaba un maratón en Japón 21 años después

Juan Antonio Menor pudo por fin saldar una deuda pendiente desde hace dos décadas

04.06.2019 | 10:42

Un sueño cumplido. Hay maratones que tardan en completarse 3 horas, 4... o dos décadas. Juan Antonio Menor, atleta valenciano ciego, ha saldado una deuda pendiente desde 1998.

En 1998 se celebraba en Japón el Maratón Kasumi Gaura que servía de marco al Campeonato del Mundo de Maratón para Ciegos y deficientes Visuales. Hasta allí se fue a competir el atleta valenciano Juan Antonio Menor. Aquejado de una enfermedad degenerativa, en esa época, aunque con dificultades, Juan Antonio aún veía y podía correr sin guía. El valenciano llegaba a Japón en su mejor momento, pero una tragedia personal: la muerte de su primer hijo recién nacido, hizo que no acabase la prueba. Dos décadas después Juan Antonio (ya ciego total) ha regresado a Japón para completar aquel maratón y cerrar una cuenta pendiente. Por él...y por su hijo.

 «En 1998 estaba muy bien de forma, sabía que podía hacer un buen Mundial pero unos días antes de correr murió un hijo mío recién nacido. Fui a Japón pero mi cabeza no estaba bien, a mitad del maratón me tuve que retirar». Así recuerda con amargura Juan Antonio Menor la que fue la carrera más difícil de su vida. «Me juré a mí mismo que algún día volvería para acabar aquel maratón».

Fueron pasando los años... las décadas y la retinosis pigmentaria genética que padece Juan Antonio desde que nació también fue avanzando hasta dejarle totalmente ciego hace 6 años. Tras perder a su primer hijo, Juan Antonio tuvo otros dos y continuó con su vida, aunque ya alejado del atletismo: «Entré en una depresión deportiva por varios motivos: había logrado la mínima para los Juegos Paralímpicos de Sidney 2000 pero injustamente no me seleccionaron... perdí la ilusión por correr».

Pero hace apenas unos años Juan Antonio, que en la actualidad tiene 48 años, decidió retomar su vieja pasión: el atletismo. «Mis dos hijos ya eran mayores, tenía más tiempo y volví a engancharme a las carreras». El boom del running que se vive en València al final acabó arrastrándole también a él, animándole a calzarse de nuevo las zapatillas. Tal es así que el pasado 2 de diciembre de 2018 volvía a reencontrarse con su distancia favorita: los 42,195 kms y lo hacía en su tierra, en València: «Yo había corrido más de 20 maratones pero el de València fue el primero que corrí ya como ciego total, sin poder ver nada», afirma Juan Antonio que acredita 2:41 en maratón: «Mi mejor marca la hice en el maratón de València en el año 2000, acabé el 68 de la general», recuerda con orgullo.

El pasado Maratón de València le sirvió de prueba para afrontar su gran reto: acabar el maratón Kasumi. Un sueño que había empezado a tomar forma apenas unas semanas antes y que se hizo realidad gracias a su tesón, a un afortunado golpe de suerte y a la intervención de un generoso mecenas: «Corrí el Medio Maratón de València y al acabar, vi a un empresario valenciano y empecé a hablar con él. Fue muy amable, me preguntó cuántos maratones había corrido... yo le conté mi historia y le mencioné que tenía una espinita clavada por no haber podido acabar el maratón de Kasumi del 98». La historia de superación de Juan Antonio le llegó al corazón al empresario valenciano, quien prefiere mantenerse en el anonimato: «Me quedé alucinado cuando de repente me dijo que volviera a Japón para saldar esa deuda que tenía pendiente. Se comprometió a pagarme el viaje y todos los gastos a mí y también a mi guía y a mi mujer».

Así fue cómo el 14 de abril pasado Juan Antonio pudo por fin completar el maratón de Kasumi... 21 años después: «Fue como cumplir un reto, una promesa... fue muy emocionante, una gran experiencia», afirma el valenciano que cruzaba la meta en 3 horas y 45 minutos: «Bajé un minuto el tiempo que había hecho en València pero para mí la marca era lo de menos, lo importante era estar allí y acabar ese maratón».

Correr un maratón a ciegas (aunque iba acompañado de su guía, Fernando Espín) sin conocer el idioma y en un país con unas costumbres diferentes, fue un plus de dificultad: «Al principio pasamos muchos nervios porque ¡nos habíamos equivocado de salida!. Se celebraba también un 10K y nos habíamos confundido. Fue un poco estresante. El Maratón de Kasumi tiene una salida especial para atletas con discapacidad, es una prueba de prestigio internacional en el mundo de carreras para ciegos y deficientes visuales, pero al equivocarnos tuvimos que salir más retrasados e ir remontando posiciones».

Otra dificultad añadida fueron los avituallamientos: «Daban vasos de plástico, en lugar de botellas, por lo que no podía beber sin pararme y por eso, perdía tiempo en los avituallamientos, además sólo estaban a un lado del recorrido y era complicado buscar la posición siendo ciego». Pese a todo, Juan Antonio cumplió su promesa: cruzó la meta con el chupete de su hijo en la boca: «Fue un homenaje a mi hijo fallecido y también a mis dos hijos, que ya tienen 18 y 17 años».

Tras cumplir su sueño en Japón Juan Antonio se ha fijado ya nuevos retos: «Ahora mi ilusión es lograr la mínima para el Campeonato de España de atletismo para ciegos y deficientes visuales en los 5000 m. Lo intentaré el próximo 8 de septiembre en Segovia».

Aunque de momento quiere centrarse en la pista, Juan Antonio no deja de lado el maratón ni mucho menos: «Quiero hacer bien el maratón de Madrid, también por supuesto, volver a correr este año el Maratón de València... mi objetivo es bajar de 3:30. Sé que ya no puedo correr a los ritmos de cuando era más joven y veía relativamente bien... pero aún tengo margen de mejora», afirma Juan Antonio que de momento no se plantea participar en un Mundial o unos Juegos Paralímpicos: «En Tokio'20 se ha suprimido la categoría de ciego total en maratón, sólo competirán deficientes visuales, es algo que no me parece justo».

Juan Antonio ha tenido que adaptarse a correr a ciegas: «Es más complicado, la pisada es distinta, vas con más
miedo... entrenar también es más difícil porque no dependo sólo de mí mismo. Hago muchos entrenamientos en cinta de correr». Para el corredor valenciano no existen las barreras, su ceguera no le frena e incluso este año está participando en la Copa de España de Carreras de Montaña para Ciegos: «Ya he hecho dos pruebas y mi objetivo es estar en el podio final. Correr por montaña es todavía más complicado pero me gustan los retos».
Para Juan Antonio el viaje a Japón ha sido inolvidable ya que siempre le ha gustado la cultura japonesa: «Conocí a mi mujer practicando judo, que es originario de Japón». Para Juan Antonio, Bea– «un nombre muy apropiado para la mujer de un ciego»–, bromea, es su gran apoyo: «Mi mujer y mis hijos lo son todo para mí, están orgullosos de mí y yo de ellos».

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