16 de diciembre de 2020
16.12.2020
Superdeporte
III FORO CAMPEONAS

"Siempre he soñado en grande"

Campeona del Mundo y Olímpica, 2020 es un año que Carolina Marín quiere olvidar y para 2021 tiene un reto al alcance de muy pocos: ser la mejor jugadora de la historia

16.12.2020 | 10:45
"Siempre he soñado en grande"

-Carolina Marín, le voy a preguntar cómo está pero no es un formalismo, es que todos queremos saber cómo se encuentra Carolina Marín en estos momentos.
-Pues afortunadamente de salud bastante bien, tengo que decir que de momento no he cogido el Covid, me estoy cuidando muchísimo, tomando todas las precauciones y siguiendo las normas que nos están poniendo, la verdad, por ahora todo bastante bien.

-Se estrenó hace poco ese documental que habla un poco más de usted, un documental que ha sido un pelotazo porque todos teníamos ganas de ver un poco más y conocer a Carolina Marín aunque sea a través de la pantalla, esa persona luchadora, esa mujer deportista que siempre ha tenido un sueño y lo ha perseguido hasta conseguirlo. Y bueno, muestra esa trayectoria con momentos también duros como esa lesión.¿Va a salir reforzada de una lesión que ha complicado tanto los últimos meses?
-La verdad tengo que decir que estoy feliz de haber podido hacer esa docuserie, desde el momento en que me lo propusieron no tuve ninguna duda, me hizo muy feliz que por fin se pudiera ver a través de imágenes todo lo que hay detrás. Siempre he dicho que las medallas son muy bonitas y es lo que todo el mundo ve, pero con esas imágenes se está viendo todo lo que hay detrás, lo mucho que hay que hacer para conseguir esas medallas. Sí es cierto que el año pasado yo me pensaba que la lesión de la rodilla era lo peor que me podía pasar en la vida y hace unos meses tuve la pérdida de un familiar, y eso sí ha sido lo peor. Está claro que salí muy reforzada de esa lesión en la rodilla, todo el proceso de rehabilitación que fueron siete meses y medio muy muy duros, muchísimas horas de dedicación todos los días, a los cinco días ya estaba sentada en una silla con la pierna en alto y una raqueta en la mano, hay muchas imágenes en ese documental que creo que la gente ha quedado fascinada.

-Como profesional ya sabíamos de ella, como persona la hemos podido conocer un poco más, son unas imágenes que plasman ese lema 'puedo porque pienso que puedo', que la ha definido a lo largo de su trayectoria desde bien joven.¿De dónde nace esa frase?
-Bueno, nace un poco a través de ese trabajo psicológico que he estado haciendo desde los 15 añitos que llevo aquí en el Centro de Alto Rendimiento, lo he ido forjando poco a poco, un día salió esa frase y me la he quedado siempre dentro de mí. La verdad es que la utilizo mucho en algunas situaciones, momentos de partido incluso y momentos complicados de mi vida personal. Hoy en día me siento orgullosa de que a muchísima gente le pueda servir también en su vida.

-¿Y en algún momento ha dejado de creer en eso?
-Está claro que hay momentos de dudas, de miedos, como siempre digo esto no es un camino de rosas, se ha visto claramente a través de esas imágenes que de repente me viene una lesión de rodilla, se me rompe el cruzado y como que se me para el mundo. Al final sí que es cierto que hay momentos de duda, ¿volveré a ser la misma?, ¿volveré a ganar algún partido?, ¿volveré a jugar a bádminton? Siempre hay algún miedo, incluso en tu mejor momento siempre puede haber mínimas dudas pero gracias a todo el trabajo que hago con cada uno de los miembros de mi equipo siempre salgo muy reforzada.



-De haber tocado el cielo, literalmente, a tener que parar y no por falta de ganas sino por una cuestión física. Tiene que ser duro.
-Muy duro, ya te digo que pensaba que era una de las peores cosas que me podían pasar en la vida, nosotras en el deporte de alto nivel llevamos nuestro cuerpo más del límite, más allá siempre, eso es lo que creo que nos diferencia de la gente que no está arriba en el podium. Sí que es cierto que al final para llevar el cuerpo tan al límite lo tienes que cuidar mucho, yo afortunadamente no había tenido ninguna lesión tan grave hasta esa rotura en el cruzado el año pasado pero te tienes que cuidar día a día, tú vives de tu cuerpo.

-Le voy a leer una cosa: «Lo que he tenido claro siempre es que quería ganar, que tenía que ser la mejor. Cuando de niña hacía flamenco quería bailar mejor que nadie. Al empezar a jugar al bádminton con ocho años, por diversión, quería ganar. Y, por supuesto, cuando a los doce se convirtió en una afición más grande el objetivo era ganar y nada más que ganar». Son palabras textuales de uno de sus libros y que la definen, es una mujer muy exigente, ¿le ha podido perjudicar alguna vez el hecho de meterse tanta pesión?
-He jugado un poco en esas dos bandas, me ha beneficiado en muchas cosas porque el ser tan exigente me ha hecho ser lo que soy, pero es cierto que muchas otras veces me tenía que haber dado un poco más de cariño, tener quizá algo más de paciencia conmigo misma. Al final esa exigencia a veces me ha hecho caer más abajo de lo que estaba. Sí es cierto que soy una persona muy competitiva, esas palabras que acabas de mencionar son a través de esa competitividad, quiero ser la mejor versión mía en todo lo que pueda, en todas las facetas de mi vida, cuando era pequeña en el flamenco, luego ya fue con el bádminton, tenía claro que quería llegar a ser la mejor aunque no sabía que podía llegar a conseguir todo lo que he logrado. Simplemente con tenerlo claro y querer luchar ha sido lo que ha marcado toda mi vida.

-¿No imaginó nunca que llegaría ser la mejor jugadora del mundo?
-A ver, siempre lo he dicho, yo sueño en grande y creo que hay poca gente que sueña en grande y que consigue esas cosas que precisamente sueña. Yo soy una de las personas que desde pequeña ya soñaba en grande, no sabía hasta qué punto podía llegar pero sí es cierto que el que no sueña estoy segura que no consigue esas cosas.

-Este año tan extraño disputó siete torneos, luego una larga pausa por la situación de pandemia, no se pueden llevar a cabo esos viajes internacionales, ¿cuándo vamos a ver a Carolina competir?
-En noviembre teníamos tres semanas de torneos que se iban a hacer en Tailandia, pero ya nos dijeron desde la Federación Mundial que se iban a posponer a enero, así que ahora mismo me estoy preparando ya y entrenando para esa vuelta en el mes de enero, ahí tengo tres semanas de muy alto nivel.

-Empieza la cuenta atrás, no sé si le han metido mucha 'caña' después todo de ese tiempo sin poder entrenar, sin competir y en casa.
-En el confinamiento es la primera vez desde que tenía ocho años que he estado tres meses sin coger una raqueta y un volante, al principio debíamos tener cuidado, no nos podíamos volver locos porque no nos podíamos lesionar, teníamos que vivir el día a día, con el Covid no sabíamos si íbamos a tener torneos, si se estaban cancelando, si se posponían, a día de hoy es importante seguir el día a día. Tanto mi equipo como yo somos personas bastante planificadas que nos gusta llevar las cosas bien organizadas pero ahora mismo desafortunadamente por lo que estamos viviendo no queda más que ir día a día y ver cómo evoluciona todo.



-No le gusta hablar de los entrenamientos, ¿es verdad que le llegan a traducir sus entrevistas a modo espía para sacar su metodologia?
-Una de las cosas que hablé con mi equipo es que en el documental se ven muchas imágenes de las cosas que nunca hemos querido contar, pero al final me hace también ilusión que la gente vea a través de imágenes todas esas cosas impensables que se llegan a hacer para conseguir las medallas. Es cierto lo que has dicho, todas estas entrevistas que me hacen en India o en China sé que las traducen para ver si encuentran alguno de los secretos que solemos esconder entre comillas y que en parte me diferencian de todas las demás.

-Tener que separarse de su familia para convertirse en la gran referente. Porque sabemos que el origen de ese deporte está en Asia, India, Indonesia, Tailandia, y también los grandes jugadores y jugadoras, pero de repente llega una chica de Huelva y cambia un poco la historia, ¿cómo lo ha asimilado?
-Tengo que decir que al principio era como el bicho raro de la competición, de repente una española que empezase a destacar era totalmente impensable, pero bueno, al final ya se fueron acostumbrando, era como un piojillo con el que tenían que tener más cuidado. Después de mi primer Mundial que gané en 2014, al siguiente torneo tenía diez cámaras detrás grabándome en cada uno de los partidos para ver cómo era mi juego, mi evolución y tener un control sobre mí.

-Los deportistas notan el calor cuando suben a recoger las medallas, pero, ¿ha recibido mensajes de apoyo durante todos estos meses tan complicados?
-Estaré eternamente agradecida por todo el apoyo que recibo de la gente, también en el momento de la lesión que ya digo que fue muy difícil de afrontar el día a día. Me llevaba nueve horas entrenando, incluso más que ahora mismo que no estoy lesionada. Nuevamente agradecer todo el apoyo después de la pérdida de mi padre hace unos meses, sin duda ha sido el momento más complicado, todavía estoy tirando adelante como puedo y sé que hay gente que me apoya y sigue confiando en mí, eso te reconforta muchísimo.

-¿Compensa a nivel personal tener esa dimensión global y ser un referente para tanta gente?
-Para mí es un orgullo, aparte de haber abierto ese camino aquí en España, que se quieran fijar en mi, que sigan mis pasos, mi metodología, cómo he trabajado. Nada es imposible, no hay ningún secreto, todo es trabajo y trabajo, muchos sacrificios, eso es algo obvio, pero sinceramente creo que merece la pena y mucho.

-Carolina, ¿cómo es jugar en un polideportivo que lleva tu nombre?
-Cuando jugué en 2018 fue un sueño entrar en ese pabellón, ver allí a cinco mil personas, todo el mundo animándome. Se me pone la piel de gallina solo de contarlo. Solo imaginar que el año que viene tenemos allí el Campeonato del Mundo, en el palacio de deportes Carolina Marín de Huelva, me llena de emoción. Ya el Campeonato de Europa fue un sueño hecho realidad, imagínate poder hacer allí un Campeonato del Mundo con el apoyo de toda esa gente, ojalá me empujen y pueda conseguir esa victoria.

-¿En qué momento llega Carolina al bádminton?
-Todo esto empieza porque yo bailaba flamenco y fue gracias a una amiga, un día me dijo 'Caro vente a jugar a bádminton'. Yo le dije, ¿y qué es eso? Tenemos allí un polideportivo ca cinco minutos de casa y allí empezó todo. Había visto tenis en la tele pero nunca una raqueta de bádminton y mucho menos el volante, poco a poco me fui enganchando más y a los 12 años dejé el flamenco, ya los estudios me quitaban mucho tiempo, pero seguí con el bádminton y hasta el día de hoy.

-Y si no fuera bádminton, ¿qué sería?
-Esa pregunta me la han hecho muchas veces, pero no tengo respuesta.

-Le voy a decir solo una palabra y espero su reacción: Tokio.
-Medalla de oro.

-Lleva tatuados si no me equivoco en su muñeca izquierda los aros olímpicos que le llevaron a tocar el cielo, pero Carolina siempre mira adelante y hay que apostar por nuevos retos, y eso implica efectivamente Tokio.
-Sí, claro, el año que viene el principal objetivo es Tokio en el verano, ese es nuestro principal punto de mira pero no quiero dejar pasar y olvidarme que unos meses después, en diciembre, voy a tener el Campeonato del Mundo. Sin ninguna duda para mí 2020 es un año para borrar, para pasar página, que se acabe y quiero empezar el 2021 con ilusión, con ganas, con las fuerzas renovadas. Tengo dos objetivos muy ambiciosos y sé que va a ser un año complicado y duro, pero tengo muchas ganas de afrontarlo con los objetivos claros, medalla de otro en los Juegos Olímpicos en en el Campeonato del Mundo.

-Carolina piensa que puede y nosotros también pensamos que puedes y vas a conseguirlo.
-Muchas gracias por el apoyo, besos a todos y a cuidarse mucho.

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