El kárate valenciano tiene un campeón del mundo en la figura de Carlos Huertas Ruiz. El de Puçol a sus 29 años, se colgó la medalla de oro en el pasado Mundial de Dubái al vencer en la final de la categoría de discapacidad intelectual al egipcio Moustafa Hassan y completa así un palmarés único, al que solo le faltaba este último éxito.

Carlos, que los próximos 18 y 19 de diciembre disputará en Ávila la final de la Liga Nacional que lidera, completa así un 2021 inolvidable, en el que ha ganado el Campeonato Autonómico, el de España, el Europeo y el Mundial, en el que ya fue bronce en 2019. Cuatro títulos a sumar a un palmarés en el que tiene tres Ligas Nacionales, tres Campeonatos de España y dos de Europa, como recompensa a sus 25 años de trabajo en el kárate junto a su entrenador Pepe Claramunt.

En su Escuela de Kárate en Puçol entrena dos horas cada día, al margen de la tecnificación que hace los miércoles en Cheste junto a su buen amigo Pepe Carbonell, el mejor karateca valenciano de los últimos años y con el que compartió podio en más de un autonómico.

Pero su camino hacia el oro Mundial empezó a los cuatro años, cuando su familia lo apuntó a kárate por recomendación de un especialista con el objetivo de que mejorara su lateralidad y coordinación. «Su evolución fue bestial en cuestión de meses, enseguida quiso empezar a competir con cinco años y ya fue campeón en un torneo con 135 niños», recuerda su entrenador.

«Siempre quiere avanzar y le vimos muchas posibilidades en el kárate, era capaz de calcar un ángulo si le enseñabas la técnica y la posición. Hace cinco años se instauró el parakárate, lo apuntamos a la Federación Española y el primer año ya fue segundo de España y desde entonces lo ha ganado todo», señala Pepe Claramunt.

Campeón del mundo

Ahora, a sus 29 años, puede decir que es campeón del mundo, algo que resalta también otro deportista ilustre de Puçol como Pep Claramunt, familiar de su entrenador y que le resalta entre bromas que jugó y triunfó en el Valencia CF y en la selección española de fútbol, pero sin ser nunca campeón del mundo como Carlos Huertas.

Al margen de su talento y su constancia, su entrenador no duda a la hora de destacar la gran clave de sus éxitos. «Hay gente que aprende las katas y las hace de manera mecánica, pero él siente la kata y eso le da más plasticidad, expresión y más concentración».

Lástima que el parakárate no haya entrado aún en los Juegos Paralímpicos pese al estreno del Kárate en Tokio 2020, ya que ahí tendría España una medalla casi segura, como el oro en Tokio de Sandra Sánchez, otra gran compañera y amiga.