VALENCIANOS EN LOS JUEGOS - ATLETISMO

Jorge Ureña y la decepción que dio paso a la alegría

El decatleta FER tenía que esperar a una suerte de excepcionalidad por parte de la Real Federación Española de Atletismo para competir en sus segundos Juegos Olímpicos, tras los de Tokio. Y llegó.

Jorge Ureña, pese a proclamarse campeón de España de decatlón, tuvo que espera a la decisión federativa para estar en sus segundos Juegos Olímpicos.

Jorge Ureña, pese a proclamarse campeón de España de decatlón, tuvo que espera a la decisión federativa para estar en sus segundos Juegos Olímpicos. / RFEA

L. M. B.

Jorge Ureña estará en París 2024. Así lo anunció el seleccionador nacional Pepe Peiró. La inclusión de Ureña en la lista de elegidos se había convertido en una especie de reivindicación popular, de petición generalizada, sobre todo, desde que concluyó el decatlón del Campeonato de España al aire libre en La Nucía el último fin de semana de junio y en la que se quedó a las puertas de la mínima exigida por la Federación Española.

El ‘combinero’ alicantino (Onil, cumplirá 31 años en octubre) debía sumar 8.150 puntos para erradicar cualquier debate. Acumuló 8.102 puntos. Aunque vía ranking internacional estaba entre los 24 mejores del mundo (24 es el número de atletas que disputarán el decatlón en los Juegos de París), el deportista FER tenía que esperar a una suerte de excepcionalidad por parte de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA). La medida de gracia llegó y Jorge Ureña disputará en la capital francesa sus segundos Juegos, tras ser noveno en los de Tokio 2021. «La verdad es que no sé qué decir con esta sensación tan rara que tengo entre felicidad, injusticia y tristeza… Es un alivio, aunque tengo una sensación un poco rara porque estoy súper contento pero al mismo tiempo me sabe muy mal por Víctor Ruiz y Pol Oriach, que estaban en una situación parecida a la mía», escribió Ureña en redes sociales acordándose de los atletas que, en su misma situación, se han quedado fuera.

Jorge Ureña, en los Campeonatos de España de La Nucía.

Jorge Ureña, en los Campeonatos de España de La Nucía. / FACV

En su caso, el seleccionador nacional, Pepe Peiró, priorizó que se encuentra en el puesto 19 del ranking mundial - a tres atletas por país - mientras que Pol Retamal (200 metros) y Víctor Ruiz (3.000 obstáculos) no están entre los 40 primeros en sus respectivas pruebas. El primero tenía la plaza asegurada vía World Ranking pero no había hecho la mínima de competitividad exigida por la RFEA. En cuanto al segundo, tenía la mínima de World Athletics del pasado año pero esta temporada no la ha refrendado. La dirección deportiva encabezada por Peiró tiene la potestad de hacer las excepciones que crea conveniente porque según los criterios específicos de preselección para estos Juegos Olímpicos, prevalece «en todo caso el criterio técnico discrecional de selección sobre cualquier circunstancia de rendimiento deportivo o posición en el ranking».

Foto de archivo de Jorge Ureña.

Foto de archivo de Jorge Ureña. / EFE

Apurando opciones

Para Ureña, las últimas semanas se convirtieron en una montaña rusa de emociones. El jueves 20 de junio viajó a Ratingen (Alemania) con el objetivo y la convicción de firmar una brillante combinada y certificar su presencia en París 2024. Un resfriado en las jornadas previas le impidió estar en plenitud de condiciones y abandonó antes de empezar la cuarta prueba. En gran medida, la decisión de retirarse se debía a la inminencia de una segunda y última oportunidad. Sólo una semana después, aparecía en el calendario el Campeonato de España, en La Nucía. Pese al previsible calor, pese al reciente desencanto, pese a las incógnitas de su rendimiento, no dejaba de ser una nueva ventana clasificatoria. Además, cerca de casa.

Ya en plena competición, Jorge Ureña logró emocionar por su carácter, por su talante, por su esfuerzo. Siendo un enorme deportista, el atleta alicantino ha de tirar de espíritu para compensar ciertas carencias. Además, en La Nucía, encontró un enemigo adicional: el viento, que hizo estragos durante la jornada del sábado, en la prueba de pértiga. Desde el principio de la competición, se vislumbraba que estaría en el límite, en la frontera, entre el bien y el mal. Pese a su agónico final en los 1.500 metros, salió cruz. Por poco, pero cruz. Sin embargo, tras la decisión federativa de convocarlo para los Juegos, la decepción ha dado paso a la alegría.