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COMUNITAT DE L'ESPORT

“Mi objetivo es que dentro de unos ciclos el CEAR de Valencia haya conseguido un montón de medallas olímpicas”

Sugoi Uriarte, que se quedó a las puertas del bronce en los Juegos Olímpicos de Londres, sueña con que un alumno suyo pueda lograrla

Sugoi Uriarte, en competición.

Sugoi Uriarte, en competición. / EFE

Lidia Martínez

Lidia Martínez

Valencia

Sugoi Uriarte Marcos (14 de mayo de 1984), vitoriano de nacimiento y valenciano de adopción, fue subcampeón del mundo en 2009, campeón europeo en 2010 y diploma olímpico en Londres 2012, tras perder la medalla de bronce en la categoría de -66 kilos ante el surcoreano Jun-Ho Cho, por la decisión de los jueces. Antes había caído ante el húngaro Miklos Ungvari en un ajustado duelo de semifinales que se resolvió por un 'yuko' (1-0). Su sueño de alcanzar una medalla olímpica no pudo materializarse tampoco en los Juegos de Río de Janeiro 2016 tras perder en el primer combate ante el azerbayano Nijat Shikhalizada. Un palmarés deportivo al que hay que añadir un oro en los Juegos del Mediterráneo 2013, una plata en la Universiada de Bangkok 2007, varios Europeos por Equipos con el TSV Abensberg de Alemania, más de 20 medallas en la IJF World Tour (Masters, Grand Slams, Grand Prix) y varios campeonatos de España.

Sugoi Uriarte, en la Champiosn League de Bucarest 2018.

Sugoi Uriarte, en la Champiosn League de Bucarest 2018. / FACEBOOK

En la actualidad, Sugoi es maestro y entrenador nacional, instructor de la IJF, presidente y uno de los entrenadores del Valencia Club de Judo y miembro de la EJU.

Todo un campeón en los tatamis pero también en las aulas, donde también presenta un currículum envidiable: ingeniero técnico industrial en electrónica, ingeniero industrial en organización industrial, Máster de Ingeniería avanzada, Máster en gestión deportiva y Doctor en diseño y fabricación de gestión de proyectos industriales.

Desde Vitoria a Valencia, ¿cómo llegas hasta aquí?

En el año 98 quedamos campeones de España Infantiles, Laura Gómez y yo, y desde entonces empezamos una amistad muy bonita. Con 16 años nos invita al grupo de amigos a unas Fallas y veo un entrenamiento de Salvador Gómez, su padre, aquí en Valencia y en ese momento decido que si realmente quiero ser el mejor en mi deporte, tenía que venir a Valencia. Ahí, con 16 años, decido que voy a venir a Valencia, fui donde mi madre y le dije que me voy a Valencia. Me dio una colleja y me dijo que hasta que no acabara el bachillerato que no podía irme. Le hice caso, terminé el bachillerato y me fui a Valencia con 18 años para empezar la carrera universitaria.

¿Qué entrenadores marcaron tu carrera deportiva?

Tuve uno en Vitoria, Antonio Bello, que me inculcó un poco el amor por este deporte, pero es verdad que fue a partir de los 18 al llegar a Valencia cuando empecé a entrenar realmente judo de competición y mi vida deportiva y como deportista me he creado aquí en Valencia.

Define a Salvador Gómez, como suegro y como entrenador. ¿Qué te ha enseñado?

Como entrenador te diría que es una persona que da muchísimo respeto, por lo tanto, el hecho de verla en el tatami te hacía dar el 120%. Es un entrenador muy estricto, pero estoy muy agradecido porque que si tú correspondes con el trabajo que él te marca, va contigo al fin del mundo. Y eso es una cualidad impresionante.

Como suegro también te diría que no tengo ninguna queja. Es ideal con sus nietos, con su hija, con su yerno. Es frío, pero yo también soy muy frío. Y eso, como suegro, si tú le das la mano y le demuestras que puede confiar en ti, va contigo al fin del mundo también.

De todos tus éxitos, ¿de cuál guardas mejor recuerdo?

Del subcampeonato del mundo que fue en el 2009. Me acuerdo que iba con una rotura en la cadera, que el médico me decía que tenía muy pocas posibilidades de pasar el primer combate, tenía bastante dolor. Recuerdo que cada ronda que pasaba era una alegría, me metí en la final y estuve a punto de quedar campeón del mundo.

Y de tus derrotas, ¿cuál ha sido la más amarga?

La derrota más amarga, sin duda, el perder la medalla de bronce de los Juegos Olímpicos por decisión arbitral. Se me ponen los pelos de punta al pensar en ella.

Sugoi Uriarte (azul), durante el combate por el bronce con el coreano Cho Jun-Ho.

Sugoi Uriarte (azul), durante el combate por el bronce con el coreano Cho Jun-Ho. / AFP

Dos participaciones Olímpicas, Londres y Río de Janeiro, ¿cómo fue tu actuación en ellos?, ¿qué tal la experiencia?

En Londres te diría que competí muy bien, fue uno de mis mejores campeonatos junto a la plata mundial o el oro europeo. Y por lo que sea, no tuve esa suerte que necesité o que tuve en otras competiciones para sacar la medalla. De Londres, a pesar de perder la medalla de bronce, me quedó con que hice una actuación creo que sobresaliente, mirándolo desde el paso del tiempo, te diría que eso.

En Río de Janeiro se me rompió el ligamento que une tibia y peroné en el último entrenamiento aquí en Valencia y, por lo tanto, poco tuve que hacer. Perdí el primer combate con el azerbaiyano. Lo bonito de Río es que lo compartí con Julia Figueroa, que es una de las chicas que hemos tenido desde pequeñita por lo que es prácticamente como una hermana pequeña, y con mi mujer Laura Gómez. Me quedo con eso de Río de Janeiro.

¿Cómo has podido compaginar tus variados estudios (Ingeniería técnica industrial en electrónica, Ingeniería industrial en organización industrial, Máster de Ingeniería avanzada, Máster en gestión deportiva., Doctor en diseño y fabricación de gestión de proyectos industriales) con el deporte de élite? ¿es importante formarse para después de la retirada?

Lo que nunca he hecho es excusarme. Nunca excusarme en el deporte de que soy estudiante ni en los estudios de que soy deportista. He ido día a día, pero es verdad que me lo tomé bastante en serio desde el principio y saqué ingeniería prácticamente a curso por año. No tenía tiempo de hacer nada más ni de perder el tiempo en otras cosas. Es organizarse bien y no excusarse. Yo tenía un campeonato y si tenía al día siguiente examen, pues al salir del campeonato me ponía a estudiar por la noche y no tenía ningún problema.

¿Es importante formarse después de la retirada? Por supuesto que sí. El momento de la retirada es muy complicado. A los deportistas nos cuesta mucho hablar de ello y cuanto más formado estés, más fácil será la retirada porque tienes otro camino a la hora de elegir. Es verdad que muchas veces, por muchos títulos que tengas, si no tienes experiencia es difícil que te contraten, pero te abre puertas, te da oportunidades y, si realmente vales, intentar formarte lo máximo posible puede suplir un poco esa falta de experiencia. Al final te vas a retirar con 30 o 32 años, no vas a tener experiencia laboral pero, si tienes títulos, creo que vas a tener una oportunidad de demostrar que vales.

Tu mujer la también yudoca Laura Gómez te definió como una persona leal, trabajadora, honesta, competitiva y exigente contigo mismo y con los demás, ¿estás de acuerdo?, ¿cómo la definirías a ella como persona y como yudoca?

Completamente de acuerdo.

A Laura como yudoca la definiría como una deportista con corazón, que hace las cosas como lo siente. Entonces, si tiene el día bueno, es súper peligrosa, capaz de ganar a las mejores del mundo como ya lo ha hecho. Te diría que tiene carácter de león.

Como persona, tiene una personalidad increíble. Me gusta porque no sigue nada el rollo de manada o lo que la gente hace. Ella siempre hace lo que ella siente y cree que es lo mejor. No hace nada para agradar a nadie ni para quedar bien con alguien. Si a ella no le apetece ir a un sitio, te dice que no. Entonces, lo que destacaría es su personalidad.

¿Ha sido fácil compartir con ella vida deportiva y ahora labores de entrenamiento y coordinación en el Centro de Alto Rendimiento de Judo de Valencia?

Ha sido muy fácil. Somos bastante diferentes, pero nos compaginamos muy bien. Al principio, como te he dicho, un poco como amigos, poco a poco nos hemos ido haciendo primero pareja, como novios. Luego hemos tenido hijos, hemos llevado al centro de entrenamiento juntos. Al final nos pasamos todo el día juntos y no es fácil, no es fácil llevarlo. Pero la verdad es que entre nosotros estamos muy a gusto porque además de ser pareja, somos los mejores amigos y así es muy fácil.

Sugoi y Laura comparten vida personal y laboral.

Sugoi y Laura comparten vida personal y laboral. / FACEBOOK SUGOI URIARTE

¿Cuál es la fórmula del éxito que está teniendo el CEAR a la hora de sacar deportistas que están destacando en competiciones nacionales e internacionales de nivel?

Yo creo que es el trabajo. Al final nosotros hemos conseguido las cosas trabajando muchísimo. Yo siempre he pensado que no tenía nada especial y que tenía que entrenar un poquito más que el de al lado. Y esa filosofía que hemos tenido Laura y yo como competidores, pues la enfocamos como entrenadores. Al final el secreto es rodearnos del mejor preparador físico, del mejor fisio, del mejor médico… Hacer el mejor equipo posible y luego que trabajen como los que más, esto diría que es el secreto.

¿Qué les dirías a aquellos que siguen vuestros pasos en el judo?

Al final creo que si haces las cosas bien, la gente busca copiarte y eso está bien porque al final nosotros trabajamos por el judo. Ojalá hubiesen más centros de este nivel a nivel nacional que trabajaran por el judo porque así lograríamos entre todos mejores yudocas.

Si no es ponerte en un compromiso, ¿de los deportistas a los que entrenáis, quienes tienen mayor proyección?

Hay unos cuantos. Tenemos cuatro chicos y cuatro chicas con opciones de estar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. La verdad es que actualmente tenemos un equipazo, hace tres años no hubiese pensado que hoy en día podríamos tenerlo. Ahora mismo el mayor valor o la persona con más resultados en categorías inferiores es Aitana Díaz, que acaba de quedar campeona Europa Júnior y subcampeona del Mundo Júnior. Eso es increíble. Tiene una gran proyección.

También tenemos gente que está sacando grandes resultados en los Grand Prix, Grand Slam, que ya está ahí metida prácticamente entre los mejores del mundo. Tengo la suerte de tener un montón de buenos deportistas y por eso no me puedo mojar más.

¿Cómo te defines como entrenador?

Creo que en ese sentido soy muy estricto. Y entonces, me llevo bien con los competidores que trabajan muchísimo, que quieren trabajar muchísimo. Lo bueno que Laura y yo seamos tan compatibles porque, si yo me paso, pues mando a Laura para que los tranquilice un poco, porque creo que soy muy exigente y muy duro en muchos momentos.

¿Qué papel juega la Fundación Trinidad Alfonso en el desarrollo profesional de los clubes y deportistas de la Comunidad Valenciana? A nivel personal, ¿qué ha supuesto su apoyo para ti?

Yo te diría que la Fundación Trinidad Alfonso nos ha dado ese saltito más de profesionalidad a nivel de club, a nivel de equipo, a nivel de federación... En ese sentido, nosotros estamos súper agradecidos a la Fundación.

A nivel deportista, es verdad que los deportes que no son tan mediáticos como fútbol, baloncesto, tenis… dependemos de las becas ADO y acceder a éstas prácticamente depende del resultado en los Campeonatos del Mundo. Si estás entre los 7 primeros del mundo, al año siguiente recibes una beca. Si no quedas entre los 7 mejores del mundo, no recibes esa beca.

Entonces, considero que el Proyecto FER es un pequeño ADO a nivel de la Comunidad Valenciana, lo que da mucha tranquilidad a muchos deportistas porque es un estrés increíble depender de la ayuda que vas a tener el año que viene por el resultado del campeonato del mundo. El Proyecto FER, en ese sentido, da una inyección económica y eso supone una tranquilidad increíble para que los competidores rindan al 100% y no estén pendiente del dinero que vayan a tener de la beca del año siguiente. Creo que en ese sentido es un poquito más familiar porque si algunos deportistas, por lo que sea, un año fallan, normalmente te suelen seguir ayudando el año siguiente. Eso les da a los deportistas una tranquilidad que es esencial para que rindan en sus competiciones.

Y luego a nosotros, a nivel entrenador, también nos apoyan. Todas las cosas que les hemos propuesto han ido para adelante.

Al final, el proyecto de la Fundación Trinidad Alfonso es un poco de nuestra escuela, de la de mi entrenador y de la mía, de ser muy estrictos, muy exigente, pero si tú cumples, ellos van a cumplir contigo siempre.

En 2024 presentaste tu candidatura a la presidencia de la presidencia de la Federación Española de Judo y Deportes Asociados (RFEJYDA), ¿qué te llevó a tomar esta decisión?, ¿qué cambio buscabas?

Yo al final buscaba un cambio. Por eso consideraba que era el momento oportuno para meterme y cambiar las cosas en la federación. No pudo ser, no ganamos y, por lo tanto, al final lo que tengo que hacer es seguir luchando por el judo. Y seguir luchando por el judo es estar en Valencia, liderar el Centro de Alto Rendimiento de aquí y conseguir mejores deportistas con opciones a medalla olímpica. Por lo tanto, lo que toca ahora es trabajar en el ámbito de entrenador y creo que es lo que mejor hago.

¿Qué sueños o qué metas te faltan por cumplir en el mundo del judo? ¿y a nivel personal?

Me encantaría tener un alumno con una medalla olímpica. En París perdimos también una medalla bronce y yo creo que estamos rozándola. Lo que deseo es que cada ciclo olímpico tengamos más de una opción a medalla olímpica y que dentro de unos ciclos el Centro de Alto Rendimiento de Valencia haya conseguido un montón de medallas olímpicas. Ese es mi objetivo. Tenemos a nivel europeo, a nivel mundial, a nivel de categorías inferiores, también conseguimos dos oros en el mundial Cadete en los tres últimos años. En junio también hemos sacado resultados, o sea que es el siguiente paso que nos queda.

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