09 de junio de 2018
09.06.2018
09/06/2018

Del síndrome Pazzini a la cita en Madrid

Hay futbolistas, y que duren, que todavía sienten un gusanillo en el estómago cuando se ven en el periódico

09.06.2018 | 22:36
Del síndrome Pazzini a la cita en Madrid

Hay futbolistas, y que duren, que todavía sienten un gusanillo en el estómago cuando se ven en el periódico. Gente a la que le gusta archivar sus fotos marcando un gol y que te pide, si no hay inconveniente, que se las pases al mail cuando llegues a la redacción. Bueno, las del gol y también la del posado de la última entrevista para subirla a Instagram. Tipos que te mandan un wasap cuando los puntúas demasiado bajo o un emoticono feliz si les tocas la patata inflándoles la nota. Personas, en definitiva, que a los plumillas nos dan ese punto extra de proximidad que no te esperas de Pazzini y con el que, efectivamente, el italiano no nos ha deleitado. Seis meses y un original recortable después celebrando su gol al Madrid, Il Pazzo sale en el principio de esta contraportada no para llevarse una leche por sieso sino un reconocimiento, aunque se la traiga al pairo, por lo mucho que a la hora de la verdad le ha costado decir adiós. Tiene que irse porque los técnicos, lógico, no lo quieren. Pero por él (y por el Hellas) se habría quedado, y así se lo dijo a Quico a principios de semana el día que comieron juntos. Más allá de lo distante que haya sido y de los porqués de su fichaje, de lo que se movió el presidente viajando a Verona para convencerlo o del buen entendimiento para que siguiera si las cosas le hubiesen ido mejor, sirva la anécdota como ejemplo de un equipo y de un club en el que a los jugadores les apetece y mucho estar, sean veteranos cuesta abajo como él o valores en alza como un Jefferson Lerma por el que hay que poner mucho 'taco' para llevárselo.


Palos como Borja Mayoral

Esa imagen de equipo competitivo y de club atractivo es la que debe servirle a Tito para acceder a futbolistas del corte de Borja Mayoral, con cuyo agente le hemos cazado la reunión que publicamos ayer. El delantero del Real Madrid, o cualquier otro posible refuerzo de perfil alto, sigue siendo la asignatura pendiente para el director deportivo, con margen de maniobra para ir tocando palos y tiempo por delante si luego hay que bajar el listón, aunque ojalá esta vez no tenga que hacerlo o no tanto.

Quico también se lo piensa

Bravo por lo de los abonos gratis para los fieles. Y atención, que igual que Pazzini prefería no irse y que a Mayoral le hace tilín venir, cada vez está más claro que Quico en 2019 se queda. Y tan contentos.

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