09 de diciembre de 2018
09.12.2018
08/12/2018

Lo que valdrá algún día y lo que cuesta hoy

Dwamena podría valer algún día 30 millones de euros, pero hoy no justifica los 6,5 que se han pagado por él

09.12.2018 | 14:52

No nos iba la vida en ello, pero todos levantamos el culo del asiento y lo apretamos para que fuera gol. Soplamos a pulmón abierto en la carrera, contuvimos el aliento cuando de tanto cerrarse casi se queda sin ángulo para el remate y respiramos de alivio cuando vimos el balón en la red. Se trataba, más allá de ganarle al Lugo, de no fallar una oportunidad sin portero. Al final a los delanteros se les recuerda más por las que fallan que por las que meten y nadie en el Ciutat quería que 'Rafi' Dwamena se convirtiera en el Loco Abreu o Cardeñosa. El ghanés, además, nos cae especialmente bien desde que supimos que lo que le estaba pidiendo al club no era marcharse, sino jugar con el filial para aclimatarse. Una ingenuidad que habla a las claras de un tipo con condiciones para valer algún día 30 millones de euros, pero que hoy no justifica los 6,5 que se han pagado por él.

Goles, no reivindicaciones

El 2-0 dio carpetazo a una eliminatoria de Copa que ha servido para que los dos refuerzos estrella en la delantera se estrenaran, Borja Mayoral en la ida y Dwamena en la vuelta. Una ronda en la que Paco López ha alineado sendos onces con Róber Pier y ahora Cabaco como únicos titulares de LaLiga pero tras la que es excesivo concluir que los suplentes se han reivindicado. La buena noticia es que hay activos por explotar dentro de la plantilla. La mala, que la inversión del último mercado todavía no está rentando.

Seamos objetivos con Tito

Hablando de excesos, seguro que a Tito lo ponemos antes en valor con opiniones objetivas que dándole coba. Respecto al director deportivo, consciente del doble filo de lo segundo, es absurdo pensar que dos partidos contra un Segunda van a pesar en tres años de trabajo o a camuflar la realidad de que los fichajes, mejores o peores, están saliéndole caros. A partir de ahí, los responsables del sinvivir son Quico y el Consejo. Que las dudas persisten es evidente, porque de no haberlas Tito ya estaría renovado y algunas cosas no pasarían. Pero de lo que se trata no es de hacerlo a cara o cruz, sino con todas las de la ley. Si continúa, que sea con la máxima confianza, creyendo en su método y cerrando filas. Y si no, que venga alguien que cumpla esos requisitos. Sin empastres.


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