04 de enero de 2019
04.01.2019
04/01/2019

No usemos a Iborra como arma arrojadiza

Juegue profesionalmente donde juegue, Iborra es patrimonio del Levante, su mejor embajador

04.01.2019 | 14:27

La posibilidad de utilizar a Iborra como arma arrojadiza contra Quico, Tito o el propio jugador es algo tan oportunistamente tentador, sobre todo después de haber aflojado 9 millones por Vukcevic y que el montenegrino no la rasque, como injusto para quien lo hace con información respecto a qué ha pasado y conocimiento de causa sobre cómo ha sido. El no fichaje de 'Ibo', sin duda la noticia de la semana en Orriols por lo mucho que escuece, no ha sido más que la historia de un querer y no poder en la que él, eso hay que decirlo, es quien más ha querido y el Levante quien no ha podido. El de Moncada va a ganar menos de lo que le ofrecían por ejemplo en China. Pero su prioridad en este momento era la de volver a casa y el Villarreal es una oportunidad que ni pintada para, al menos, ver cumplido su deseo de sentirse importante con minutos. De eso y, sobre todo, de estar de paso muy cerca de los suyos. Y es que el factor humano ha pesado en su salida del Leicester inglés tanto o más que el económico o el deportivo. Juegue profesionalmente donde juegue, Iborra es patrimonio del Levante, su mejor embajador y un tipo que siempre ha sido y sigue siendo de ley. Dentro del fastidio de verlo con otra camiseta, su regreso al Ciutat el próximo marzo como groguet es una oportunidad para que toda la afición granota demuestre su grandeza.

Un taco como el de Lerma

Iborra, cuyo traspaso es económicamente inviable por su edad para un club como el granota, no es Lerma, ni Vukcevic ni tampoco Lukic. Sí que es, aun así, un jugador que a SuperLópez le habría venido de perlas para apuntalar una demarcación tan susceptible de refuerzos como la del centro del campo. Esa en la que al técnico no le está quedando otra que hacer equilibrios entre el 3-5-2 y su 4-4-2 de cabecera. Pese a haber empezado fuerte con el sueño frustrado del regreso del hijo pródigo, este mercado de enero es, en comparación con los últimos, en el que el Levante tiene menos que ganar y más que perder. Iborras hay pocos, pero mucho peor es que Campañas haya sólo uno. El andaluz, pese a jugar sin escolta, es el futbolista que marca el estilo del equipo y que el Sevilla o cualquier otro pueda poner en la mesa los 15 millones de su cláusula es para que de aquí al día 31 nadie duerma tranquilo. Lo mejor que puede pasarle al Levante en este plazo de fichajes, por tanto, es blindarlo. Aunque sea una renoventa, tipo Lerma, y sacarle en verano otro taco.


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