09 de febrero de 2019
09.02.2019
09/02/2019

Jason, de pelea en pelea hasta el tortazo final

De no ser por el míster, el jugador no sería titular, ni se habría revalorizado tanto, ni el Valencia lo habría fichado

09.02.2019 | 21:34
Jason, de pelea en pelea hasta el tortazo final

Tengo a Jason presente desde un estirón de orejas, no recuerdo bien si por saltarnos el protocolo de entrevistas o porque lo que le faltaba a su ego era que le diésemos tanta bola en el periódico. Supongo que fue por las dos cosas. Pero sí, algo no empezaba a cuadrar entre el club y aquel pecosete gallego que se inflaba a meter goles con el Juvenil A, una promesa no como banda sino para la delantera. Tal vez fue el principio de los principios de un cisma en el que el club y sus agentes han ido de pelea en pelea, de Quico a Tito pasando entre medias por Manolo. Una contienda en la que el gran damnificado, y no por temas de dinero, ha sido el propio Jason, si bien es cierto que como a su colega Camarasa al muy bribón le va la marcha. Craso error, sin ninguna duda, porque el Levante UD no son sus directivos sino los miles de aficionados que ahora no quieren verlo ni en pintura. Es, desde luego, la peor parte de una historia en la que todos han cometido errores y aciertos, además de asumido riesgos que al club le han explotado en la cara. Y es que la noticia ha trascendido cuando, al menos según el director deportivo, la negociación seguía estando abierta. Más allá de las suspicaces teorías de la conspiración que circulan, el actual es el peor momento posible, justo cuando tras el mercado de enero de lo que se trata es de cerrar filas. Y eso que pensarse que Jason iba a renovar, todo sea dicho, era vivir en Los Mundos de Yupi, utopía que aun así no quita para reconocerle a Tito el valor de haberse puesto delante del toro por un jugador que al final es más de Paco López que de nadie. De no ser por el míster, Jason no sería titular, ni se habría revalorizado tanto, ni el Valencia lo habría fichado. Posiblemente ni siquiera aguantaría hoy en un club que, como todos, castiga a chavales más jóvenes por hacer lo que él ha hecho.

Piedras contra tu tejado

Siendo quien más ganas tenía de arreglarlo, a Paco le toca ahora comerse el marrón de calibrar qué es no tirarse piedras contra su propio tejado. Necesariamente todo se suavizará, aunque menos mal que los dos próximos partidos son fuera. Lo principal, que haya cordura en todas las partes. La guerra civil ya ha acabado y las armas hay que descargarlas. Así que fumata blanca y felicitaciones al Valencia por la apuesta por un jugador que puede salirle bien o mal pero al que nunca será un error haber fichado libre y en su mejor momento.

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