31 de octubre de 2019
31.10.2019

Al entrenador sus palos, pero a los jugadores los suyos

El último partido, tras el bochorno de la derrota de la anterior jornada, dejó una interesante moraleja

31.10.2019 | 22:18
Al entrenador sus palos, pero a los jugadores los suyos

La vida da muchas vueltas pero el fútbol todavía más. Que se lo digan a SuperLópez, que de vuelcos sabe un rato. De abajo a arriba, el técnico de Silla cogió impulso bajando a Tercera para acabar estrenándose en Primera, salvar al Levante de una situación crítica y tocar el cielo, aupado por sus futbolistas, con el 5-4 al Barça, rival de este sábado en el Ciutat. Y de arriba a abajo se salvó un año después con apuros, renovó de palabra en Girona y espera ahora a que ese acuerdo metido dentro de un cajón Quico se decida a hacerlo público cuando vengan mejor dadas y no haya un sector del Consejo que, como ocurrió después de la bochornosa derrota contra el Espanyol, se calentase con dejarlo en papel mojado.

La encrucijada es de aúpa. El presidente, que jamás había tenido tanta confianza en un míster, le dio el timón en el interregno entre la dirección deportiva de antes, vacía de contenido desde principios de año, y el área actual, con margen sólo para fichar a Radoja y Duarte y gestionar el lastre de salidas. La sobreexposición de SuperLópez, con el desgaste añadido de un verano en el que al club se le fue la mano con el fair-play, ha sido brutal. Y encima el aplazamiento sine die del anuncio de su renovación le ayuda más bien poco. Como se ha acuñado ya en otros barrios, «es lo que hay» y ahora no queda otra que esperar.

Más que vuelco, salto mortal

Más que vuelco, lo del miércoles en San Sebastián fue un salto mortal, por suerte hacia adelante. Del peor partido que se recuerda, con una actitud lamentable sobre el campo y una preocupante incapacidad para encontrar la reacción desde fuera, se pasó a otro radicalmente distinto con lecturas que van mucho más allá del simple resultado a favor. Vino bien el jarabe del palo, tanto el del Ciutat como el de Buñol al día siguiente, para ponerse las pilas y borrarse la mueca de relajación que muchas veces delatan no a todos pero sí a algunos rostros.

Más que cuestiones tácticas y sobre todo anímicas, un terreno en el que no hay discusión posible, si SuperLópez tiene un punto débil es que, en general, peca de paternalista y eso puede ser muy peligroso. Al final es cierto que Coke, después de otro tarde de «runrún», se metió en un jardín diciendo lo que muchos compañeros también piensan. Pero para exigir hay que cumplir y si la victoria contra la Real dejó una moraleja es que el equipo, si quiere, puede. Al míster los 'palos' que son para el míster, y a los jugadores los que son para los jugadores.

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