Todas las miradas están puestas esta semana en Roger Federer, que este viernes jugará su último dobles con Rafa Nadal, antes de retirarse definitivamente del tenis en activo con 41 años en la Laver Cup de Londres, en la que no estará finalmente el número uno del mundo, el español Carlos Alcaraz. El helvético lamenta no poder cumplir el nuevo sueño el murciano ahora que es número uno y ha ganado su primer Grand Slam, que es jugar un partido oficial, ya que su retirada se lo impedirá. No obstante, recordó que sí que entrenaron juntos, en su último Wimbledon, donde les sucedió una anécdota que el suizo no tuvo reparo en recordar esta semana en la rueda de prensa oficial.

"Es una pena que no pueda jugar nunca contra él. He visto lo que ha hecho en el US Open, ha sido fantástico. Siempre he dicho que va a haber nuevas superestrellas en este deporte. El futuro del tenis es brillante. Hay gente que dice que no iba a ser lo mismo cuando Pete y Andre se retiraran, pero siempre va a haber gente que gane Grand Slams", dijo Federer sobre Alcaraz, con quien entrenó en Wimbledon en 2019.

"Me equivoqué y dije que quería entrenar con Juan Carlos, no con Carlos. Llegué tarde, pero la práctica con Ferrero fue genial, no falló una bola. Podría seguir en el circuito"

Roger Federer

"Tengo una anécdota graciosa con Carlos, en Wimbledon, cuando entrenamos juntos. Fue un buen entreno. Recuerdo que Juan Carlos (Ferrero) estaba muy contento de verle entrenar bien, porque era su chico. Muchas veces después de entrenar con alguien vuelves a entrenar con él porque es fácil volver a llamar a esa persona y preguntarle si quieres hacerlo de nuevo. Así que les llamé dos días después. Pero me equivoqué y dije que quería entrenar con Juan Carlos, no con Carlos. Llegué tarde, pero la práctica con Ferrero fue genial, no falló una bola. Podría seguir en el circuito", manifestó el suizo, que al final entrenó con Alcaraz y con su entrenador esa semana.

En la rueda de prensa, Federer repasó la que será su despedida del tenis en activo, la Laver Cup que arranca este viernes. "Es una situación bastante única si sucediera", dijo antes de que se confirmara este jueves que sí que jugará el dobles con Rafa Nadal. "Luchamos juntos para tener siempre este respeto el uno por el otro, las familias, nuestros equipos de entrenadores, siempre nos llevamos muy bien. No sé si va a suceder, pero creo que obviamente podría ser un momento especial", señaló Federer en rueda de prensa.

Federer, en la rueda de prensa de la Laver Cup EFE

El de Basilea admitió que después de haber vivido una gran rivalidad en la pista, el tener "una buena relación es quizás un gran mensaje no solo para el tenis sino también para los deportes y tal vez incluso más allá". "Por eso creo que sería genial (jugar con él), pero para mí será especial compartir la pista con cualquiera", añadió.

Sobre su retirada, apuntó que un deportista "siempre quiere jugar para siempre". "Me encanta estar en la pista, jugar contra los muchachos y viajar. Realmente nunca sentí que fuera tan difícil para mí ganar y aprender de perder, todo fue perfecto", subrayó.

"Adoro mi carrera desde todos los ángulos y esa es la parte amarga, la dulce es que sé que todo el mundo tiene que hacerlo en algún momento. Ha sido un gran viaje y estoy muy agradecido", prosiguió Federer, que calificó su decimoquinto 'grande', en Wimbledon y superar los 14 del estadounidense Pete Sampras, presente ese día, como uno de sus "grandes momentos".

Federer no esconde que fue "famoso por ser bastante errático" en sus inicios y que por ello le impacta el haberse convertido "en uno de los jugadores más consistentes de la historia", mientras que confesó que "a principios" de este verano se dio cuenta de que "se estaba volviendo difícil intentar pasar al siguiente nivel en el entrenamiento".

"Casi lo ignoré por un momento porque me fui de vacaciones y solo dije: 'Está bien, esto es todo'. Este momento llegó poco después de que estuviese en Wimbledon donde todavía creía realmente que iba a tener la oportunidad de regresar el próximo año. A qué capacidad, no lo sabía, pero pensé que podría ser posible", añadió el ganador de 20 'Grand Slams'.

Ahora, está listo para vivir "una semana loca, pero buena", donde celebra tener a su lado, además de a Nadal, a Novak Djokovic y Andy Murray, sus rivales más históricos. "Casi parece que lo organicé de esta manera, pero no lo hice. Estaba muy feliz de que todos estuvieran ansiosos por jugar la competición", expresó, resaltando que tiene "mucho de qué hablar" con el escocés, debutante y que logró volver a las pistas pese a anunciar su retirada por sus problemas en la cadera.

El exnúmero uno del mundo también está "feliz" de jugar por última vez en Londres, una ciudad que ha sido "especial" en su carrera, y por tener como capitán a uno de sus ídolos, el sueco Bjorn Borg. "Tenerle en el banquillo conmigo para mi último partido también fue algo a lo que di mucha importancia. Tener a todos los demás alrededor me hizo sentir que no me iba a sentir solo al anunciar mi retiro. No es que quisiera secuestrar este evento ni nada, pero siempre siento pena por los jugadores que a veces se retiran en la gira, pierden y ahí están solos", sentenció.