12 de noviembre de 2020
12.11.2020
Superdeporte
REPORTAJE

Póquer de futuro en el Valencia Basket

Puerto, Pradilla, Ferrando y Henningsson, todos menores de 22 años y en la órbita del primer equipo

12.11.2020 | 09:18
Hilmar Henningsson se estreno en el 'roster' ante el Burgos.

El encuentro del pasado domingo ante el Hereda San Pablo Burgos en La Fonteta dejó muy pocas cosas positivas sobre la cancha aunque sí un dato muy interesante de cara al futuro. Y es que por primera vez en mucho tiempo el Valencia Basket contó en el roster del encuentro con cuatro jugadores menores de 22 años. Se trata de Josep Puerto –Almussafes, 21 años–, Jaime Pradilla –Zaragoza, 19 años–, Guillem Ferrando –Benifairó de la Valldigna, 18 años– y Hilmar Henningsson –Reikiavik, 20 años–. Este último, curiosamente, se estrenaba en una convocatoria con el primer equipo tras su fichaje para el EBA en verano de 2019.

Jaime Pradilla

Las trayectorias y roles de cada uno son muy diferentes, aunque los cuatro conforman un póquer de futuro muy esperanzador en la entidad taronja. Empezando por uno de los más jóvenes, Jaime Pradilla, firmado este verano del Casademont Zaragoza y llamado a tener un papel relevante dentro de la rotación de Jaume Ponsarnau.

«Siempre me he sentido importante en el equipo, me han hecho sentir uno más y también se demostró en los partidos que jugué. Siempre he estado en dinámica, entraba como uno más», confesaba hace apenas unos días el ala-pívot aragonés, que tiene muy claro que está «aquí para ayudar al equipo, desde primer día al cien por cien. Hay que seguir sumando».

Hilmar Henningsson

Más allá de Pradilla, y en este caso con un claro sello de L'Alqueria del Basket encontramos a los valencianos Josep Puerto y Guillem Ferrando, además del islandés Hilmar Henningsson. El escolta, de 1,93 metros, es el máximo anotador del filial con 16,6 puntos de media en los cinco encuentros que ha disputado –con permiso de otro de los jugadores en la órbita del primer equipo, Millán Jiménez, que sólo ha podido jugar dos partidos por una sobrecarga–, y también uno de los mejor valorados. El domingo hizo su irrupción por primera vez en una convocatoria con Jaume Ponsarnau, aunque la dinámica del partido impidió lo que podía haber sido su debut oficial en la cancha –sólo pudo realizar el calentamiento más allá de estar sentado en el banquillo–.


«Igualmente fue un gran honor poder estar con el primer equipo a esta edad, era un objetivo para mí desde que llegué al Valencia Basket. Solo he de echar la vista atrás y apreciar la situación en la que me encontraba», aseguró el islandés a este periódico. «Por supuesto, hubiera querido tener a los aficionados allí, algo que queremos ahora todos los jugadores de baloncesto, pero aún así estoy muy agradecido por la oportunidad y espero poder participar más el futuro», subrayó el canterano, que lleva poco más de un año en València.

Josep Puerto

Henningsson es el único de este 'póquer' que todavía no sabe lo que es tener minutos en la pista con el primer equipo. Esos que cada vez tiene más Josep Puerto. El alero, que iba a jugar cedido otra temporada en el TAU Castelló pero al que las circunstancias obligaron a regresar tras la lesión de Joan Sastre, se le ve cada vez más asentado en el primer equipo.

«Siempre me he sentido respaldado por el club y entreno todos los días para tener oportunidades así. Es una responsabilidad, pero también hay un trabajo duro detrás», explicaba a SUPER el jugador formado hasta infantil en el CB Marcelina Benifaió. «Puedo aportar energía, intensidad, rebote, defensa y desde esa base lo que venga bienvenido sea», comentaba tras su vuelta al equipo, donde también se ha convertido en un espejo de las categorías inferiores. «Al final representó los valores que el club me ha dado. Llevamos 'Cultura del Esfuerzo' en la camiseta y hay que hacer honor a ese lema desde la humildad», destacó.

Guillem Ferrando

Algo en lo que coincide con otro de los jóvenes talentos de la factoría taronja, Guillem Ferrando, que desde los doce años pertenece a la disciplina del Valencia Basket. «Yo venía de jugar en el Tavernes de la Valldigna y la diferencia era grande. Lo bueno es que ya conocía antes todo esto porque mi hermano mayor estaba en la cantera y venía a ver los entrenamientos, los partidos y sabía más o menos como iba todo. Por eso no noté tanto el cambio», recuerda.

Más lejos, sin embargo, veía lo de estar con el primer equipo. Algo que, tras el debut en Euroliga el curso pasado, poco a poco se está convirtiendo en una realidad. «Desde que nací estoy yendo a La Fonteta a ver los partidos, era un sueño que al principio pensaba que no llegaría pero que cada vez ha ido acercándose más», confesó emocionado el base valenciano.

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