La dolorosa derrota del miércoles sobre la bocina ante el Zalgiris obligaba a reaccionar al Valencia Basket para no alejarse aún más de la lucha por el Top-8 de la Euroliga, pero los taronja se vieron impotentes para plantar cara a un Panathinaikos que dejó encarrilado el partido al descanso para acabar ganando por 91-72.

De nuevo sin Vives ni Sastre por lesión, Ponsarnau apostó de inicio por Van Rossom, Marinkovic, Kalinic, Labeyrrie y Dubljevic, pero ya desde el primer minuto, los visitantes empezaron a sufrir ante un rival más intenso y acertado en el tiro y que se apoderaba del rebote de manera abrumadora.

Aaron White fue la primera amenaza para los taronja con seis puntos casi consecutivos, pero fue el gigante Papagiannis el que obligó a Ponsarnau a parar el partido tras encadenar seis puntos consecutivos y un parcial de 13-3 para los suyos a falta de tres minutos para el final del primer cuarto (20-10). Los taronja aún no habían capturado ni un solo rebote y los locales sumaban ya nueve.

El tiempo muerto despertó a los taronja, quienes lograron cerrar el cuarto a solo dos puntos empujados por el acierto en el tiro de Hermannsson y un triple final de Derrick Williams.

Pero el 22-20 con el que empezó el segundo cuarto fue un espejismo. Una canasta de Mitoglou y otra fácil de Aaron White tras rebote ofensivo ponían el 26-20 en el marcador y aunque Dubljevic y Hermannsson seguían sumando, Auguste volvió a obligar a Ponsarnau a parar el partido con 37-28 en el marcador.

En esta ocasión, el tiempo muerto sirvió de poco, un triple y un mate de Nedovic hundían aún más la esperanza de los taronja, quienes veían cómo Bentil y Papapetrou hurgaban aún más en la herida con un par de triples que pusieron un inquietanto 48-32 en el marcador.

Solo dos tiros libres de Labeyrie permitieron recortar un poco la diferencia antes del descanso, al que llegaron 48-34, con un desastroso balance de 18-7 en rebotes y de 15-9 en asistencias. La defensa hacía aguas, las ideas e inspiración no aparecían en ataque y habían que 'resetear' por completo para tener alguna opción de remontar.

Y no pudo empezar peor la segunda parte, con un 2+1 de Mitoglou, una falta en ataque de Prepelic y una canasta bajo el aro de Papapetrou. El 53-30 obligaba ya a un milagro aunque quedara casi medio partido por delante.

Tres tiros libres anotados por Prepelic no eran mala manera de intentar comenzar la remontada, pero de nuevo Papapetrou castigaba el aro taronja ante la debilidad defensiva de los de Ponsarnau durante toda la noche.

Pero Prepelic estaba empeñado en tirar del carro y con otros dos puntos desde la línea de tiros libres, un triple y una nueva canasta forzó a Oded Kattash a parar el partido, con 57-45 en el marcador.

El técnico local ya no veía tan claro el partido y menos cuando Kalinic anotó un triple poco después, al que respondió Shelvin Mack (61-48). Dubljevic se fue al banquillo tras una técnica y Ben Bentil lo aprovechó para anotar cómodamente bajo el aro en la siguiente acción.

Los locales encadenaban un parcial de 7-0 que les puso con +18 (66-48) tras una canasta de White. Los taronja luchaban ya contra los nervios y contra el reloj.

Con 16 puntos que remontar en los últimos diez minutos, había que sumar de tres en tres y Marinkovic así lo entendió. Pero fue solo un espejismo. Los taronja no anotaban con facilidad pese a otros triples de Tobey y Prepelic y tampoco conseguían cerrar la defensa, clave para tener alguna opción. La sexta derrota en los últimos siete partidos estaba al caer y solo se podía luchar ya por salvar el basket-average, ya que los taronja ganaron de 12 a los griegos en La Fonteta.

Algo que no se logró tampoco y que tampoco era vital a tenor de la mala temporada del Panathinaikos, que tiene complicado llegar a meterse en la lucha por el Top-8 de la Euroliga al ser antepenúltimo pese a sumar este viernes su octava victoria en la competición.

Los taronja vuelven a casa más lejos del Top-8 y obligados a reaccionar en juego y resultados, al menos en Europa, donde ya hay poco margen de error.