Muchos son los frentes que ahora, con la temporada recién concluida, tiene abiertos el primer equipo masculino del Valencia Basket. El nuevo proyecto, que salvo sorpresa mayúscula no repetirá el próximo curso en Euroliga, va a requerir de ajustes y cambios importantes. Comenzando por una disminución en el presupuesto, como ya advirtió a finales de abril el consejero delegado del club, José Puentes. «En la Euroliga, por quedar novenos, ingresamos 900.000 euros, esto es el baloncesto. Al jugar Eurocup habrá que hacer algún ajuste», confirmaba por entonces. Pero más allá de este hecho, la gran incógnita ahora mismo está en qué va a suceder con el entrenador y los siete jugadores que acaban contrato el próximo 30 de junio.

En este sentido, la primera decisión por orden de importancia es la que afecta directamente a Jaume Ponsarnau. Y es que antes de ver que rumbo toma el nuevo proyecto habrá que saber quién va a ser su capitán. En verano de 2015 la entidad taronja decidió firmar a su entrenador principal año a año y, al final de la temporada, tomar la decisión de prorrogar o no ese contrato. Y eso es exactamente lo que va a suceder en las próximas horasdentro de un período de reflexión que termina de comenzar. Ni más ni menos.

La decisión, sobre el papel, se tomará en función de los objetivos conseguidos. Y por ahí Ponsarnau lo tiene ciertamente complicado, más allá de que estas metas puedan ser consideradas como demasiado ambiciosas. Otra cosa es que en ella pesen también otras circunstancias como el rendimiento del equipo dentro de unas circunstancias concretas, o el trabajo realizado durante el curso. Una valoración positiva de estos aspectos sería, hoy por hoy, la única baza para que el de Tàrrega pudiera seguir al frente del equipo el próximo curso. Así, por una parte, el principal objetivo de la temporada no se ha cumplido. Este no era otro que acabar dentro del Top-8 de la Euroliga y, de esta manera, asegurarse el billete para la próxima edición del máximo torneo continental. Es un hecho.

El otro es que 19 victorias y 15 derrotas es un balance importante que, en cualquier otra campaña, hubiera sido suficiente para cumplir con el reto. Eliminados de la Copa del Rey a las primeras de cambio, la Liga Endesa era en este tramo final del curso una muy buena tabla de salvación. A ella se aferró con fuerza el Valencia Basket, pero tras eliminar al TD Systems Baskonia en primera ronda de nuevo se quedó en la orilla. En la orilla de meterse en la tercera final de sus 34 años de historia tras una dura semifinal ante el Real Madrid en la que, también es cierto, dio la sensación de haber podido hacer algo más. En este sentido, el balance global del curso ha sido de 46 triunfos en 77 partidos, un 59,7% de victorias que le han dejado a las puertas de los objetivos que se impuso el club para dar por buena la temporada.

La decisión pasa ahora por las manos de José Puentes y, si no hay sorpresas, por el director deportivo, Chechu Mulero. Ellos van a ser los encargados de dictaminar la continuidad o no de Jaume Ponsarnau. Luego habría que ver también que opina el entrenador. Eso sí, si finalmente el técnico catalán acaba dejando el club, candidatos a ocupar su puesto no van a faltar. Algunos ya sonaron en verano de 2018, cuando el de Tárrega sustituyó a Txus Vidorreta en el cargo, y siguen estando entre las opciones que más gustan dentro del club. Se trata de Joan Peñarroya, esta campaña al frente del Hereda San Pablo Burgos, e Ibon Navarro, actual técnico del MoraBanc Andorra.

Pero no sólo sobre el técnico debe decidir el Valencia Basket. También sobre los cambios que a buen seguro se van a producir en una plantilla que no ha dado muestras de la cohesión de otros años y cuya idea es reducirla a doce hombres para la próxima temporada. Con contrato en vigor, y como base del futuro proyecto, estarán el capitán Bojan Dubljevic junto a Klemen Prepelic, Mike Tobey, Louis Labeyrie, Martin Herrmannsson, Jaime Pradilla y Josep Puerto. Acaban contrato pero tienen estipulada opción de un año más Sam Van Rossom, Fernando San Emeterio, Guillem Vives y Vanja Marinkovic. Por último, terminan su vinculación también Joan Sastre, Derrick Williams y Nikola Kalinic.

Es una evidencia que al club le gustaría retener al alero serbio, al igual que a Van Rossom. Su rendimiento hace que no haya ninguna duda acerca de las intenciones del club sobre la continuidad de ambos, aunque en el caso de Kalinic resultará más que complicado. Sin Euroliga de por medio y con su cartel en Europa todo apunta hacía su salida. No así el belga, cuya renovación sería lo más probable. También parecen claras las salidas de Williams o Marinkovic. El resto, sobre todo en lo referente a los cupos de formación, también estará supeditado a los movimientos que el club realice en el mercado.

Fichajes

En este apartado, se da por hecha la llegada del base del Joventut Nenad Dimitrijevic, y también se trabaja desde hace tiempo en la posibilidad de incorporar a otro jugador de la Penya, el escolta Xabier López-Arostegui. Mucho más complejo es el posible fichaje de Víctor Claver, una opción que gusta mucho en La Fonteta pero que ahora mismo sigue lejana. Al ala-pívot valenciano le resta un año más de contrato en el Barça y, aunque parece no contar para Sarunas Jasikevicus, su salida del Palau no va a ser sencilla.

Comida de despedida

La primera plantilla del Valencia Basket, junto al cuerpo técnico y directivos del club despidieron este viernes al mediodía la temporada en una tradicional comida que tuvo lugar en el restaurante Mas Blayet, muy cercano a La Fonteta.

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