Apenas unas horas después de hacerse oficial su salida del Valencia Basket, Jaume Ponsarnau recibió a SUPER este viernes en su domicilio de la Avenida de Francia. El que ha sido su hogar -fuera deperíodo vacacional- durante los últimos cinco años y que, ya con las maletas preparadas en la puerta, abandonará definitivamente en las próximas horas.

Era su primera entrevista desde que ya no es el inquilino 'jefe' del banquillo 'taronja' y con él hicimos balance de toda esta etapa, hablamos de su futuro en Zaragoza e incluso de su sustituto en La Fonteta, Joan Peñarroya. Ponsarnau nos abrió las puertas de su casa, pero también las de su corazón. Ese en el que siempre habrá ya una parte muy importante de color 'taronja', le pese a quién le pese.

Han sido cinco años en el Valencia Basket y tres como primer entrenador. ¿Cómo lo valora?

Una experiencia muy enriquecedora, tanto a nivel de baloncesto como personal. Ha sido un paso profesional, con una gran exigencia deportiva he tenido una muy buena oportunidad y he intentado aprovecharla al cien por cien. Me ha hecho mejor entrenador y más experto en cuanto a gestionar y llevar una realidad tan exigente como la del Valencia Basket.

¿Como recordará su paso por La Fonteta cuando había público? ¿Qué ha significado para usted?

Todas las sensaciones que recuerdo y que recordaré de La Fonteta son esos momentos pasionales, en los que de repente suben los decibelios. Los de un momento vibrante del partido o de cuando el equipo remonta. Momentos de silbidos y cosas así han sido tan esporádicos que ni los recuerdo. Desgraciadamente este último momento ha sido de más de un año sin público y eso si que me entristece un poco.

Lo que es indudable es que ha tenido muchos 'haters' en las redes sociales. ¿Cree que se ha entendido a Ponsarnau?

No, pero no puede see una preocupación mía. Creo que el entrenador del Valencia Basket ha de ser un buen paraguas para proteger sobre todo a los jugadores y el equipo, al club y a la gente de detrás que con toda la ilusión del mundo pone mucho dinero, y mucho de su vida para que haya baloncesto de alto nivel aquí. Esto, para hacer un buen trabajo, lo tienes que asumir y entender que el mejor para soportar toda esta presión es el entrenador.

Una presión que también ha tenido que compartir con sus ayudantes...

Si, y quiero pedir disculpas a Eva, Saray y Sara por todo el tiempo que han dejado de estar con ellas sus compañeros sentimentales, mis ayudantes Borja Comenge, Juan Maroto y Javier Vilaplana. Estaban trabajando y dedicando mucho tiempo a que este equipo funcionase, tirase hacia delante, y haciéndolo con mucho esfuerzo y mucha calidad. Les estoy muy agradecido por su fidelidad, y por todo lo que han hecho.

¿Entiende que hubieran dudas en el club?

Este año ha sido un año muy complejo porlas ganas y la ilusión de hacer un equipo lo máximo competitivo posible. Al estar la exigencia de clasificarnos para la siguiente Euroliga nos llevó a componer una plantilla diferente a nivel de filosofía de los últimos años. Fichamos a jugadores que sabíamos sería más difícil que encajaran en una idea de colectivo como la que teníamos en los últimos años. Además, hemos tenido un condicionante muy negativo, y es que no hemos tenido soluciones de cohesión del grupo por culpa del COVID. Esas soluciones muchas veces las tienes que buscar haciendo vida social fuera de la pista, dentro el entendimiento en muchos momentos ha sido bueno, pero lo que faltaba era esa unión fuera. No hemos podido hacer vida social por las restricciones y porque tener un brote podía afectar a los resultados. Todo esto ha provocado dudas, incomodidades, malestar, no a todos los jugadores les hemos convencido de la esencia de este club. Cuando todo esto no fluye, al que es más fácil y más indicado responsabilizar es al entrenador.

¿Cómo ha sido su relación con Chechu Mulero y José Puentes?

Lo primero es que estoy agradecido a Mulero y Paco Raga por ficharme como ayudante, y luego por confiar en mí como primer entrenador. En cuanto a las relaciones en este tiempo ha habido momentos de discusiones y de reencuentros como en cualquier relación profesional de máxima exigencia. Me quedo con las mejores cosas.

¿Ha sido fácil para usted trabajar en el Valencia Basket?

Las condiciones de trabajo son buenísimas. Los jugadores son muy buenos, los medios son muy buenos y todo lo que tiene de dificultad, que tiene muchas, el aprendizaje como segundo entrenador me sirvió mucho para asumirlo. De las cosas difíciles ya era muy consciente.

¿Qué ha sido para usted lo mejor de estos cinco años en el club?

A nivel resultadista no hemos sido un equipo consistente con nuestra capacidad competitiva, pero si consistente en los resultados. Cada año meternos en las semifinales de la ACB, en Europa haber ganado tantos partidos, haber ganado la Eurocup, todo esto tiene un valor. También el hecho de haber estado tres años, que son muchos, y eso es porque todos juntos hemos hecho las cosas adecuadamente. Eso sí, el sentimiento más especial que me llevo es toda la historia de baloncesto que se está montando alrededor de La Fonteta, L'Alqueria del Basket y el futuro Arena. Es superilusionante. Yo soy de un sitio que no tiene tradición de baloncesto (Tàrrega) y que un poco la tuvimos que inventar, mi atracción con este deporte es como una historia de amor y L'Alqueria del Basket es un idilio. Es brutal. Lo que aconsejo es que todo el mundo intente hacer feliz a Juan Roig y a su familia para que sigan apostando de la manera que apuestan para poder seguir disfrutando del más alto nivel de este deporte y todo lo que supone. Para esto hemos de sumar todos, la gente del club evidentemente, los equipos que representan al club, pero también los aficionados. Los aficionados han de mostrar agradecimiento a todo lo que está haciendo Juan Roig y su familia.

¿Y lo peor?

Creo (tras pensarlo mucho) que la mejor respuesta es lo que he tardado en responder. Momentos de nervios, de crispación, momentos donde lo único que se ha valorado es el resultado y no el cómo, momentos que se ha perdido la perspectiva de que esto es deporte y de que el otro equipo hace todo lo posible para que a ti no te salgan bien las cosas. Y también el hecho de no ser conscientes todavía del todo de que puede ser que hayamos atrapado al Baskonia, pero al Barça y al Real Madrid todavía no. Esto es un tiempo de inversión en el que, para que pueda llegar a puerto, todos han de tener paciencia, perseverancia y confianza.

¿En todo este tiempo cuál ha sido su decisión más difícil?

Sin duda, la de dejar a Rafa Martínez fuera del último partido de la final de la Eurocup. Fue una decisión deportiva por un problema que teníamos en la posición de base, y al final derivó en esta decisión, la más difícil y que aún hoy tengo dudas de que fuera la adecuada.

¿Se arrepiente?

Muchas veces. Intento explicármela desde el sentido común y las razones por las que la tomé (se emociona), pero hay cosas que están por encima del resultado y del sentido común. Pienso en ello muchas veces.

¿Ha sido difícil dejar el club?

Sorprendentemente he estado más sensible de lo que me esperaba. Pasé mis días para tomar esta decisión, una decisión firme, y que creo es la mejor, pero me he emocionado mucho con todas las palabras de agradecimiento que he recibido. Alguna lágrima se ha escapado.

¿Su valoración de los resultados en este tiempo?

Ha sido realmente buena, y daría mucho mérito a la Eurocup de 2019 en un año difícil y ante equipos muy buenos. Y también pondría con mucho peso la Euroliga del año del confinamiento, porque realmente ahí no teníamos equipo para ganar todos los partidos que ganamos. Creo que el resto de equipos eran mucho mejores y nosotros teníamos también muy poca experiencia. Hicimos las cosas muy bien siendo novatos. Este año ha habido dos finales que las hemos perdido, pero ha habido muchas otras 'finales' que hemos ganado aunque en una fase regular no hay finales. Pero en el tercer partido ante el Real Madrid nos faltó muy poco.

¿Merecía renovar?

Por trabajo, por esfuerzo, por dedicación me siento muy satisfecho y orgulloso de todo lo que he hecho. Y soy muy consciente que ha habido cosas en las que no he acertado, especialmente en gestión de grupo más que con baloncesto. En baloncesto hemos conseguido este año hacer un mejor trabajo y hacer cosas que nos han permitido ganar a todos. Pero en gestión de grupo, con las dificultades que exigía este grupo, hubo algún momento en el que tuve que actuar de manera diferente. Un valor que quiero tener y transmitir es el de la humildad, y algunos días no he conseguido que el equipo fuese lo suficientemente humilde para afrontar determinados partidos

Lo que es un hecho es que la pandemia, y que no hubiera gente en La Fonteta, no le ha ayudado€

Esto se lo han encontrado todos los equipos, y todos los equipos han tenido más problemas de cohesión que otros años. Todos han sido inconsistentes, todos los equipos de Euroliga han hecho muy malos partidos y no queríamos, no es excusa, pero no hacerlos ha sido más difícil que otros años. Una de las razones del deporte es el reconocimiento, y eso no ha estado, el único que teníamos y muchas veces en forma de palos era de los medios de comunicación y de las redes sociales.

"Joan Peñarroya es un tío auténtico"

Usted conoce perfectamente a Joan Peñarroya, el que va a ser su sustituto en el Valencia Basket

Es muy buen entrenador, todos sus equipos han jugado muy bien al baloncesto. Sólo ha tenido un año donde perdió su esencia y fue su primer año en la ACB. Tuvo que readaptarse, pero todo lo que había hecho antes en todas las competiciones que yo le había visto, desde EBA a LEB Plata o LEB Oro, y lo que ha terminado demostrando en la ACB, en la Champions y en todas las competiciones, es que siempre consigue un nivel de juego de todos sus equipos buenísimo, y un gran nivel competitivo. Es un tío con carácter pero con empatía, es de los exjugadores que han hecho una transición a entrenador muy sana y que ha aprovechado muchísimas cosas positivas de su experiencia como jugador, y se ha sabido adaptar a las diferentes vicisitudes que tiene el puesto de entrenador. Ha sabido ser humilde, empezar de abajo y adaptarse al rol que le tocaba. También creo que el enriquecimiento táctico que ha tenido durante toda esta trayectoria ha sido muy práctico e inteligente. Las mejoras que ha ido introduciendo a sus equipos han dado muy buen resultado.

Imagino que le va a dar muchos consejos. ¿Alguno que quiera compartir con nosotros?

Intentaré no darle ninguno porque una de las cosas más importantes es que el afronte esta nueva realidad limpio de mente. Y yo salgo de ella un poco quemado, el paraguas del que hablaba antes tiene ya muchas goteras por el desgaste. Ahora hay que encontrar la manera de que con sus virtudes, que son muchas, encajar con esta realidad del Valencia Basket. Eso sí, hay una realidad para mí que es incuestionable. Si quieres hacer un buen trabajo de entrenador en Valencia y durar tiempo debes asumir muchas cosas. Muchísimas. Él tiene la personalidad, el carácter, la valentía para hacerlo, y seguro que lo hará.

¿A qué se refiere con lo de asumir muchas cosas?

Estará delante de un proyecto en el que no tendrá protección. Y cuando el equipo no lo haga bien, si él utiliza el argumento de los jugadores durará poco. Este es un club en el que tienes que proteger todo, el entrenador lo tiene que proteger todo, y proteger todo engloba a los jugadores, al equipo, al club, y todo lo que hay detrás del club.

Eso implica un desgaste importante...

Todos los ciclos se acaban. El de Pablo Laso en Madrid se acabará, el de Moncho Fernández en el Obradoiro llegará un día que se acabarဠy aquí también. Cuando tienes que aguantar tanta cosa y asumir tanta cosa es un desgaste que antes o después se paga. En mi caso ha durado tres años, y en el de Joan Peñarroya espero que dure al menos tres o más.

¿Le ve capacitado para durar varios años en Valencia?

Si. Hay un cosa en todo esto de Joan Peñarroya y es que es auténtico. Y para hacerlo bien en Valencia debes ser auténtico. Yo lo he sido con mis valores, y eso me supuesto muchas críticas, y Peñarroya lo será con los suyos.

Bueno, se marcha como el segundo técnico con más partidos dirigidos al Valencia Basket en su historia sólo superado por una leyenda como Miki Vukovic. ¿Orgulloso?

Orgulloso, pero no tanto por la marca histórica, sino porque yo hice una apuesta a nivel del cómo. Y la premisa es que yo no tenía que cambiar para hacer un buen trabajo en Valencia y para que el club confiase en mí, en todo caso debía perseverar en mis valores y creo que eso a la larga es lo que ha valido a pesar de las fisuras con la plantilla este año por las circunstancias y que es dónde nos hemos equivocado. No obstante, me voy con la intención de no cambiar porque en Zaragoza me han fichado con esta forma de ser.

Nuevo reto en Zaragoza

Y ahora, ¿arranca nueva etapa en Zaragoza?

Estoy muy ilusionado. El hecho de que me quieran, y además para iniciar un proyecto no a corto plazo sino a medio o largo. Y que sirva para construir alguna cosa. No para ganar de hoy para mañana, sino para construir algo que nos sirva para ganar el máximo de partidos posible. También a nivel de planificación de plantilla y realidad de equipo vamos a empezar bastante de nuevo y poder construir, evidentemente con los medios de los que se disponen, como nos gustaría. Me han convencido mucho las ganas que tenían de que fuera y el esfuerzo que han hecho.

¿Es un cambio grande para usted en cuanto a objetivos? ¿Qué se plantea?

Lo primero es que la plantilla que vamos a construir este verano sea un equipo. Que sea el mejor equipo que pueda ser para afrontar los retos clasificatorios en la ACB y vivir una competición nueva para mí como es la Champions, y que me hace ilusión conocer. Las aspiraciones deportivas como llegar a semifinales de la ACB, ganar una Eurocup, ganar 19 partidos en la Euroliga€ evidentemente en Zaragoza no lo podremos conseguir, pero lo que consigamos que sea a partir de poner el máximo que tengamos.

Es un equipo que este año ha sufrido mucho, ¿tienen previstos muchos cambios en la plantilla?

Estamos abiertos a la posibilidad de que hayan bastantes cambios. Está la marcha de un jugador que sido muy importante como es Nico Brussino, pero con el resto intentaremos perfilar un equipo que se adapte mucho a las competiciones donde participaremos, y nosotros los entrenadores nos tendremos que adaptar a la filosofía y a las virtudes de nuestros jugadores, tanto en ataque como en defensa.

¿Y que objetivo se plantea a corto plazo, esta próxima temporada?

Hay un elemento resultadista y es que tenemos que superar la previa de la Champions. Hay que pasarla y eso será importante porque marcará muchísimo la dinámica de la temporada. Queremos competir en la ACB hasta donde se pueda, y en la Champions lo mismo.

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