«Creo que encajo bien, tenemos a Samy, Martin, Klemen... En algunas cosas somos iguales, pero en otras diferentes, vamos a encajar perfectamente», dice Nenad Dimitrijevic, uno de los cuatro fichajes con los que Valencia Basket se ha reforzado para el curso 2021/22. En el primer partido de pretemporada, el base ex de Joventut no estuvo apenas estuvo seis minutos sobre la pista. Poco tiempo, pero suficiente para que diera muestras de la calidad y la polivalencia que le llevaron a fichar hace un año por el club ‘taronja’.

Después de un año cedido en Badalona, en la pasada, Neno se consolidó con la mejor y más completa de sus cinco temporadas en la ACB. En el baloncesto moderno, los entrenadores buscan cada vez más bases capaces de asumir responsabilidades más allá de la dirección de juego, hombres con el talento necesario para compaginar las posiciones de ‘1’ y ‘2’. Algo que ya hacían, perfectamente, Sam Van Rossom y Martin Hermansson, y a lo que el equipo suma la gran versatilidad de Dimitrijevic. Fichaje estratégico para reforzar una línea exterior con menos efectivos que la del año anterior.

Sin la exigencia física y mental de la Euroliga, el club decidió reducir de 14 a 12 el número de efectivos en la plantilla. Las salidas de Kalinic, San Emeterio, Joan Sastre y Marinkovic en el ‘3’, el ‘2’ y el ‘1’ se cubrieron con las contrataciones de Víctor Claver, Xabier López-Arostegui y Nenad Dimitrijevic. En la zona interior Jasiel Rivero suplirá el adiós de Derrick Williams. La primera consecuencia salta a la vista. Los hombres exteriores se tienen que multiplicar. Y eso saben hacerlo todos ellos, los siete. Y eso es lo que se ha buscado en las tres caras nuevas. 

En Teruel, Nenad debutó convirtiendo seis puntos en la misma cantidad de minutos. No obstante, la cuestión más relevante en el primer partido de preparación fue comprobar, en el primer descanso que Joan Peñarroya le dio a San Van Rossom, como Nenad Dimitrijevic y Martin Hermannsson compartieron la dirección del juego subiendo indistintamente la pelota y alternando el ‘1’ y el ‘2’. Un recurso, el de alternar los roles de base y escolta, que el belga también domina, aunque sobre el papel su principal cometido será el de ser el director de orquesta titular. La conexión en las dos primeras semanas de entrenamiento entre el trío de bases, según cuenta Neno, ha sido excelente. «Con Sam, Martin... con Klemen también he jugado en Badalona, nos conocemos, jugamos muy bien juntos. Estas primeras dos semanas con Samy y con Martin nos hemos compenetrado muy bien, nos entendemos muy bien, y estoy muy ilusionado», comenta.

Chechu Mulero confeccionó la plantilla con la versatilidad y la polivalencia de los jugadores como premisa básica. Para que durante muchas fases del juego puedan estar dos bases en el quinteto de Peñarroya mientras Claver, López-Arostegui o Puerto ocupan la posición de alero. Incluso, en esa misma disposición, con Prepelic en el ‘3’ si el técnico decide apostar por un equipo ‘pequeño’. Si, por el contrario, la apuesta es un equipo con más centímetros y físico, López-Arostergui podría ocupar la posición de escolta, y Claver la de alero, restando protagonismo a los bases.

Las combinaciones para Peñarroya son múltiples, hasta Claver puede adaptarse perfectamente al poste como ala-pívot. Hay donde elegir en función de los rivales y las situaciones que vaya marcando cada partido. La plantilla es polivalente gracias, en buena medida, a la elasticidad que ofrecen los bases. «Puedo jugar de escolta, he jugado mucho de escolta en las categorías inferiores, de uno o dos, me gustan los dos, puedo cambiar, hago cosas buenas de 1 y de 2. No hay problema», indica Neno, quien se define como un jugador «de equipo, buen compañero y muy creativo en ataque».