Adiós a la Supercopa Endesa. Las bajas complicaban el sueño del primer título de la temporada, pero más aún las innumerables pérdidas en una primera parte para olvidar y que fue decisiva para acabar perdiendo 87-68. Un aviso de cara al estreno liguero de la próxima temporada ante el Baskonia.

El canterano Guillem Ferrando y Jaime Pradilla, en ausencia de los lesionados Dimitrijevic, López-Arostegui, Labeyrie y Jasiel Rivero, entraron en el quinteto inicial junto a Hermannsson, Claver y Dubljevic. Un premio también para la pretemporada de ambos en un partido del máximo nivel y contra un rival presionado tras su sorprendente derrota en la final de la Lliga Catalana.

La apuesta no le salió mal a Peñarroya en los primeros minutos, en los que los taronja llegaron a ponerse con 3-8, liderados por Hermansson y tras canastas de Pradilla y Dubljevic. Pero ahí cambió todo. La buena defensa del Barça y las constantes pérdidas del Valencia Basket llevaron a los taronja a encajar un doloroso parcial de 16-0 en el que no pudo incluir el técnico con el tiempo muerto que pidió con un 13-8. Hayes y Laprovittola castigaban a los de Peñarroya con dos triples que llevaban el 19-8 al electrónico y aunque dos canastas consecutivas de Mike Tobey rompieron la racha, la respuesta de Brandon Davies y de Laprovittola desde el exterior llevaron al partido al 27-16 al final del primer cuarto, pese al triple final de Millán Jiménez.

Las diez pérdidas de los taronja pesaban como una losa. El balón no circulaba con fluidez, el Barcelona castigaba tanto en la pintura como desde el exterior y los puntos llegaban en cuentagotas para los de Peñarroya, también en un segundo cuarto en el que solo Hermannsson estuvo acertado de cara al aro.

La mayor rotación de los de Jasikevicius les permitía mantener la intensidad defensiva, los triples no llegaban del lado taronja y Cory Higgins puso el +20 para los suyos con un preocupante 43-23. El Valencia Basket estaba contra las cuerdas, pero logró frenar la sangría de pérdidas en los últimos minutos antes del descanso y, con un parcial de 0-5 con puntos de Hermannsson, Dubljevic y Prepelic, logró reducir diferencias antes de irse a vestuarios (45-28).

De momento no había ni rastro del Valencia Basket que llegaba invicto a la Supercopa tras ganar los cuatro partidos de pretemporada. Claver no se encontraba cómodo en su reencuentro con el Barça, los puntos de Dubljevic y Van Rossom tampoco llegaban y pese a los seis puntos de Pradilla en la reanudación, la diferencia siguió aumentando con el paso de los minutos en un tercer cuarto que terminó 67-44, tras un parcial de 7-0 para el Barcelona después de que Jasikevicius pidiera tiempo muerto para romper el mejor momento taronja, con otro parcial de 4-12 tras triple de Prepelic.

La remontada era ya casi imposible a pesar de quedar diez minutos por delante, pero Peñarroya aprovechaba cada minuto para intentar seguir creciendo como equipo, manteniendo su confianza en la cantera y con un Josep Puerto que respondió a la misma, hasta el punto de acabar siendo, junto a Hermannsson, el máximo anotador taronja con 11 puntos, 4 rebotes y más de 24 minutos en pista. Los 10 puntos de Pradilla y los triples de Guillen Ferrando y Alejandro Bellver cerraban una noche para olvidar en lo deportivo, pero que permitió ver al máximo nivel a algunos de los jugadores del futuro Valencia Basket, ala espera del regreso de los lesionados y de aprender la lección para dar otra cara en el estreno en la Liga Endesa.