Decepción. Ese es un sentimiento que, aún a pesar de los condicionantes, no se puede ocultar en el Valencia Basket tras la contundente derrota en las semifinales de la Supercopa ante el FC Barcelona. La ilusión era máxima, pero la ambición también. «No sería ninguna utopía ni ninguna sorpresa que ganáramos la Supercopa», declaraba Joan Peñarroya en las horas previas.

Y no le faltaba razón al técnico catalán, pero otra cosa es la realidad y encajar después el golpe. Más cuando sin apenas tiempo para reaccionar pierdes a un hombre que pudo haber sido clave a la hora de aumentar la capacidad competitiva como Jasiel Rivero.

Las bajas, sin lugar a dudas, jugaron un papel protagonista para que los taronja apenas lograran oponer resistencia ante el equipo dirigido por Sarunas Jasikevicius. Cuatro en total, siendo la del cubano la más sensible puesto que estaba en dinámica de trabajo desde el primer día. No es el caso, por ejemplo, de Xabi López-Arostegui o Louis Labeyrie, que todavía no se han estrenado este curso.

Precisamente el ala-pívot francés y Nenad Dimitrijevic podrían regresar en los próximos días al grupo y estar disponibles para el inicio liguero ante el Baskonia. En ello confía Peñarroya, que sin embargo no es optimista con la recuperación de Rivero o López-Arostegui para el debut en ACB.

Más allá de esta circunstancia, todos son conscientes de que no hay tiempo para lamentaciones y que toca hacer borrón y cuenta nueva aprendiendo de cada uno de los errores cometidos. Por ello, el trabajo de esta semana se centrará, entre otras cosas, en «poner en rutina» a Klemen Prepelic y Mike Tobey. Jugadores que llegaron a la cita muy justos tras haber superado diferentes problemas físicos. «Me hubiera gustado competir mejor desde hoy pero esto es largo, ahora lo fundamental es la calidad de los entrenamientos y estar cada día mejor», subrayó Peñarroya.