Tres victorias y todas lejos de La Fonteta. El Valencia Basket se sobrepuso de nuevo a las lesiones y sacó adelante un partido sufrido (65-69) que se decidió en los últimos minutos, ante una afición volcada que acabó ovacionando a Peñarroya y a Jasiel Rivero por su pasado en Burgos.

En una semana marcada por la lesión de Dubljevic y la preocupación por la posible intervención quirúrgica de Tobey, el regreso de Van Rossom supuso ayer un soplo de aire fresco para los taronja. Eso sí, tras casi un mes alejado de las pistas, Peñarroya prefirió darle descanso de inicio y apostar con un quinteto con Hermannsson , Puerto, Claver, Pradilla y Jasiel. 

Nueve segundos tardó el técnico en sorprender con un cambio, al sentar a Pradilla por Labeyrie. Y acertó de lleno visto el rendimiento del francés, que se multiplicó tanto en la pintura como ayudando en el tiro exterior para acabar el primer cuarto con ocho puntos que, sumados a los seis de Jasiel y a los dos de Pradilla, hicieron que 16 de los 19 puntos de los taronja en los primeros diez minutos llegaran de las manos de los interiores, obligados a multiplicarse por la ausencia de los dos ‘cincos’ de la plantilla.

 El 19-23 al final de los primeros diez minutos no tardó en ampliarse, sobre todo por el acierto de Dimitrijevic en el tiro y a pesar de los tres triples que logró Dani Díez antes del descanso. Claver se tenía que sentar con problemas en el tobillo izquierdo antes de que Peñarroya confirmara al descanso que no podría seguir jugando. Un nuevo contratiempo que se suma a las lesiones de los pívots y de Prepelic.

Pese a ello, los taronja abrían brecha hasta llegar a un +13 tras canasta de Pradilla (33-46). Una ventaja cómoda para afrontar la segunda parte de no ser por los cinco puntos que anotaron después Renfroe y Rabaseda para reducir la diferencia a ocho puntos antes del descanso (38-46).

El parcial siguió aumentando a favor de los locales hasta un 11-0 que les acercó a solo dos puntos (44-46) tras canasta de Kravic. Y aunque López-Arostegui logró frenar la sangría desde la línea de 6,75, Benite, Kravic y McGee pusieron por delante al Burgos por primera vez (50-49). A los taronja no les salía nada y los triples fueron el mejor refugio para salir del bache, con el acierto de Pradilla y un Hermannsson.

Con 54-57 empezaba el último cuarto, en el que Nikolic y Zack no tardaron en poner a los suyos por delante. Los taronja estaban en problemas, pero un gran Pradilla y un triple de Van Rossom dieron aire a los de Peñarroya (58-62). A partir de ahí, el resurgir de Labeyrie y de nuevo Pradilla y Hermannsson cerraron un triunfo (65-69) que, dadas las circunstancias, vale oro.