Hacía 21 años que no visitaba el Valencia Basket a la Virtus Bolonia y pasarán otro 21 y nadie habrá olvidado la histórica remontada de este miércoles. Los taronja sabían que se enfrentaban al 'coco' del grupo y a uno de los grandes favoritos de la competición. Pero ni el más pesimista de los taronja podía imaginar una primera parte como la sufrida este miércoles en Bolonia, en la que los de Peñarroya se vieron arrollados con un festival de triples local hasta llegar al 57-45 al descanso. El marcador, de hecho, fue lo menos malo, ya que los taronja llegaron a perder de 21 a los 13 minutos de partido (46-25) y finalmente lograron reducir la diferencia antes de irse a vestuarios gracias a una reacción liderada por el canterano Millán Jiménez y Van Rossom. Pero este Valencia Basket sabe sufrir y se agarró al partido de tal forma que acabó logrando una remontada para la historia, hasta el 96-97 final.

Kyle Weems, con un triple nada más empezar, avisaba de lo que estaba por llegar. Y es que el alero estadounidense fue una auténtica pesadilla para el Valencia Basket, sobre todo en una primera parte en la que sumó 20 puntos. Eso sí, si alguien castigó a los taronja desde más allá de la línea de 6,75 fueron Alibegovic y Teodosic, con dos triples cada uno en los primeros minutos.

Los taronja anotaban con facilidad, pero en defensa hacían aguas ante una Virtus con unos porcentajes de acierto en el tiro espectaculares, con un 80% de acierto en triples en el primer cuarto, que terminó a favor de los locales 33-23.

Belinelli se apuntaba a la fiesta local en la reanudación y con un triple suyo y otros dos de Cordinier y Weems, la ventaja llegó hasta los 21 puntos, obligando a parar el partido a Peñarroya. Un tiempo muerto que dio oxígeno a los taronja, que volvieron con un parcial de 0-6 gracias a la buena conexión entre Dubljevic y Prepelic, aunque no pudieron evitar llegar con doce puntos de desventaja al descanso.

Peñarroya pedía defensa y más defensa. Era el único camino para frenar la sangría y engancharse al partido. Y los jugadores se aplicaron en un tercer cuarto que acabaron ganando 22-27, para soñar con una remontada histórica. Pradilla se hacía gigante en la pintura con ocho rebotes y Prepelic se convertía en la mejor arma de los taronja para atacar la defensa local, con nueve puntos para llegar hasta los 17 al final del tercer cuarto, en el que Hermannsson, Labeyrie y Millán Jiménez ayudaron también con tres triples prácticamente consecutivos.

Jasiel y Labeyrie reducían a tres puntos la diferencia al inicio del último cuarto (79-76). El partido estaba vivo y Scariolo se vio obligado a pedir un tiempo muerto. En la vuelta a la pista, Labeyrie tuvo el triple del empate, pero no entró. La remontada estaba a tiro, pero se resistía ante un Valencia Basket que ahora sí, imponía su defensa al ataque local. Dos errores en el tiro y una pérdida lo ponían aún más difícil, pero llegó Dublevic para poner por delante a los taronja por primera vez en el partido (86-87) a 2:20 del final. El capitán, casi infalible en los tiros libres, fallaba uno después y Peñarroya le dio descanso, por Labeyrie.

Los nervios aparecieron en los locales y el acierto en los tiros libres de López-Arostegui, Jasiel Rivero y Van Rossom cerraron un partido en el que los taronja supieron responder a los 30 puntos de Weems para acabar ganando por la mínima (96-97) y lograr la segunda victoria en la Eurocup. Un triunfo de talento y casta que puede suponer un punto de inflexión en la temporada.