A una victoria de la final y a dos del título. La derrota del Gran Canaria el martes daba al Valencia Basket el factor pista hasta la final y la afición demostró desde el inicio querer disfrutar de una final en La Fonteta, para la que solo falta un partido después de la victoria de anoche ante el Boulogne Metropolitans 92, al que se impuso 98-85.

Y eso que en los prolegómenos, Joan Peñarroya recibió la mala noticia de la baja de Josep Puerto, quien no se pudo entrenar el día anterior por un leve esguince en el tobillo derecho que se produjo ante el Urbas Fuenlabrada y que le hará ser duda también en los próximos partidos.

Sin él en pista, fue Claver quien salió de inicio de ‘3’ en un quinteto junto a Jasiel, Tobey, López-Arostegui y un Martin Hermannsson que abrió el marcador y el festival de triples taronja en el primer cuarto, con seis en total de cinco jugadores diferentes. Al del islandés se sumaron dos de Tobey, uno de Claver, otro de Jasiel Rivero y uno de Van Rossom, que permitieron a los taronja llegar hasta el 32-26 al final del primer cuarto. Una diferencia que no fue mayor por el acierto de Halilovic y los puntos de Cummings y Hunter en los primeros diez minutos, en los que los taronja tuvieron un 100% de acierto en tiros de dos y clara superioridad en el rebote.

Bandja Sy redujo diferencias en la vuelta a la pista, pero los taronja seguían viendo el aro como una piscina y anotaban todo lo que lanzaban, logrando un parcial de 11-0 que elevó la ventaja a un +15 (43-28). La superioridad de los interiores taronja permitía mantener las diferencias, pero unos buenos minutos de Cummings primero y de McRae después, permitieron a los de Vincent Collet meterse en el partido antes del descanso, reduciendo la diferencia a diez puntos tras un triple final de McRae sobre la bocina, que puso el 56-46.

El intercambio de triples en la reanudación mantenía las diferencias y aunque los taronja lograron aumentar su ventaja hasta un +14 tras canasta de Dubljevic (75-61), McRae, Ho-You-Fat y un Cummings que sumaba ya 24 puntos, permitían a los franceses afrontar el último cuarto aún con opciones, con solo 11 puntos de desventaja, con 79-68 en el marcador.

La superioridad taronja seguía siendo aplastante en el rebote, pero los locales no podían cerrar el partido y el Boulogne lo supo aprovechar en el último cuarto para llevar la intranquilidad a La Fonteta al ponerse a solo 8 puntos con seis minutos aún por jugar

Antes, de nuevo McRae con un triple y Cummings con un 2+1, compensaban un triple de Labeyrie y una canasta de Hermannsson en otro gran partido del islandés tras el descanso que tuvo ante el Urbas Fuenlabrada.

Labeyrie volvía anotar, pero Hornsby lo hacía también desde la línea de 6,75, para poner el 86-79, con medio cuarto aún por delante.

A solo siete puntos

Quedaba un mundo y Peñarroya quiso poner orden y tranquilidad con un tiempo muerto que rompiera también la dinámica de acierto visitante.

Dubljevic anotaba dos tiros libres libres y, agitando los brazos, pedía un esfuerzo más a La Fonteta, que disfrutaba a la vez que sufría de una gran noche europea.

Cummings volvía a echar un jarro de agua fría con cuatro puntos consecutivos, a los que respondió Jasiel, ya con 19 puntos en su casillero.

Con 92-83, la defensa era clave para aguantar a falta de dos minutos. Y lo lograron los de Peñarroya. Pasó un minuto con solo un punto de McRae, Jasiel aumentó la diferencia (94-84) y Dubljevic llevó el éxtasis a la grada con un mate que sentenciaba el partido, antes de la canasta de Hermannsson que puso el 98-85. 

Los taronja están así a dos pasos de ser campeones, con La Fonteta como sede hasta el título, pero con un peligroso rival como la Virtus en semifinales, aunque ya les ganaron dos veces en fase previa.