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OPINIÓN

Pedro Martínez se va al Real Madrid y no sabe quién es Francesco Totti

El italiano eligió ser grande antes que marcharse a un grande de Europa

El técnico catalán tenía todo en el Valencia Basket, pero ha elegido marcharse al Real Madrid, renunciando incluso a su propia filosofía

Enric Carbonell explica la situación del Valencia Basket

Rafa Jarque / Jorge Valero

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Pablo Leiva

Pablo Leiva

Totti fue un 'one club man', algo que no podía ser lógicamente Pedro Martínez en los banquillos, pero este texto va más allá de ese dato. Se marcha a aquel Francesco Totti que se comía el mundo, que brillaba en Italia, que emocionaba en Europa y que servía de ejemplo de varias generaciones de chavales que intentaban en la calle algunos de sus regates. Algunos incluso aprendimos qué era eso del 'cucchiaio' gracias a un loco vestido con pantalón corto y botas de tacos. En el parque muchos lo intentamos y decíamos eso de 'Cucchiaio' antes que 'Panenka', mucho más popular. Porque Totti era el espejo en el que nos mirábamos algunos de los chavales de unas cuantas generaciones de futbolistas que nunca llegamos a serlo. También por otro motivo. Totti era el James Dean del fútbol. El 'rebelde sin causa'. El jugador que dijo que no al Real Madrid, aunque estuvo muy cerca de dar el 'sí quiero'. Su entorno -familia y amigos- le dejaron claro que fuera iba a ganar títulos, pero que en Roma iba a ganarse el respeto de toda una ciudad. Y seguramente de todo el planeta fútbol.

El trequartista italiano cerró su carrera después de más de dos décadas en la Roma y curiosamente ganó una liga menos que Pedro Martínez en Valencia Basket. Lo que pasó en 2017 es pasado, pero lo que ha pasado en 2026 deja claro que Pedro Martínez no es Totti. Porque incluso ganando más ha respetado mucho menos y sobre todo la sensación de querer irse a un 'grande' en lugar de ser él más grande. Ese es el fallo que comete Pedro y que no cometió Totti. Totti no jugó en uno de los tres-cuatro clubes más grandes de Europa, pero sí fue grande. Ganó una liga con los suyos, ganó dos copas y dos supercopas y además ganó el Mundial en 2006. Seguramente la recompensa internacional a eso que no pudo ni tan siquiera rozar como futbolista de la Roma. El fútbol le regaló algo porque él no paró de regalarle al fútbol. Y eso cerraba el círculo de un jugador mágico, que por encima de todo tiene el respeto de su afición, algo que Pedro Martínez, al menos de momento, ha perdido por su actitud en los últimos días.

El aficionado de Valencia Basket

Decir sí al Madrid es algo hasta lógico. Con el texto sobre Totti no pretendo, ni por asomo, ser hipócrita. Es complicado negarse a capitanear un barco donde sabes que las olas serán menos fuertes y que además, cuando lo necesites, tendrás cierta ayudita externa. Esa que Pedro Martínez siempre ha criticado y que ahora vivirá en sus carnes. ¡Qué curioso el destino! Al final, en el Real Madrid será el principal favorito al título liguero, a la Supercopa, a la Copa y a la Euroliga. Nadie duda de que a nivel deportivo su decisión es hasta comprensible. Y es una decisión incluso humana. Pero Pedro podría haber elegido otra manera muy distinta de hacerlo.

¿Por que Baraja hizo como Totti y no se fue a otro equipo?

¿Por que Baraja hizo como Totti y no se fue a otro equipo? / EFE

Ese aficionado que creyó contra Panathinaikos con 0-2 abajo merecía otras formas. Ese que le defendió cuando los árbitros en Europa le ninguneaban con Ataman delante. El Roig Arena se rebeló y protegió a Pedro Martínez como si de un padre, un hermano o un hijo se tratara. Como alguien de su familia. No lo habría hecho de esa forma por ningún otro entrenador. De eso estoy seguro. También hay que reconocer que Pedro Martínez no es 'cualquier entrenador'. Merece cada lágrima que se derrame por él porque igualar su nivel en el banquillo será complicado, pero por eso mismo él debía haberse puesto delante de un micrófono y contar él, antes de que se filtrara, que había tomado la decisión de abandonar el Valencia Basket.

Al fin y al cabo, la decisión de Pedro es hasta valiente. Sabe que deja atrás un espacio seguro. Un club que le iba a perdonar caer de cualquier manera en el futuro más inmediato. Y se va a un lugar en el que le van a traicionar a las primeras de cambio. Que se lo digan a Scariolo, que casi obra el milagro en la Final Four con media plantilla lesionada. Y que se va de la peor forma posible y con un trato, aunque eso no es sorpresa, que deja mucho que desear por parte del Real Madrid. Al final, el aficionado no puede pretender que todos sean Totti en la Roma. Pero como mínimo sí merecía otras formas del que hasta hace cinco días era un miembro más de su familia. Al final Pedro, y aunque duela, 'curt ha sigut el camí'.

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