El partido frente al Real Madrid de la primera vuelta de la Liga significa un refuerzo anímico para muchos de los protagonistas de aquel 8 de noviembre en que el Valencia CF se impuso por cuatro goles a uno al conjunto de Zinedine Zidane. Uno de los actores principales, sin duda, fue el mediocentro Uros Racic. Ese día el serbio de 22 años vivió un punto de inflexión en su cara a cara particular con una de las competiciones más exigentes del planeta fútbol, la Liga. Tras 90 minutos frente a un medio campo formado por Luka Modric y Fede Valverde, tanto el Valencia como Racic salieron victoriosos de una batalla que comenzó a dominarse en la sala de máquinas. A partir de entonces, Javi Gracia fue confiando más y más en el joven que había regresado meses atrás de una cesión al Famalicao, miembro modesto de una liga portuguesa mucho menos competitiva que la española.

Desde el partido contra el Madrid en Mestalla han pasado cerca de tres meses en los que Uros Racic se ha consolidado como mediocentro titular en el Valencia al lado de Carlos Soler. La ambición del jugador de Kraljevo ha sabido aprovechar la oportunidad y ganarse para él los espacios que dejaron en el verano de 2020 las salidas de tres mediocentros como Dani Parejo, Francis Coquelin y Geoffrey Kondogbia, además del fichaje frustrado del que era una debilidad del técnico navarro y ha terminado de amarillo, Étienne Capoue. Al tiempo que Kondogbia desertó para irse al lado de Simeone, Vicente Esquerdo y Koba, y a la carta de Daniel Wass en el pivote que Gracia jugó en octubre.

INFILTRADO Días antes del Valencia-Real Madrid Uros arrastraba dolores de rodilla, una molestia que también le mermó en algún que otro partido posterior. Sin embargo, el balcánico decidió infiltrase para poder resistir las embestidas del centro del campo madridista. Racic era consciente de las dificultades que existían en la línea de medios desde hacía, más o menos, un mes. Durante las semanas en las que Kondogbia se había borrado del equipo a la espera de que el presidente, Anil Murthy, cumpliera con la promesa que le había dado de venderlo en unas condiciones determinadas al Atlético.

El que estaba, el que quería estar, para dar la cara era Racic. Al acabar el partido explicó en la prensa cómo había transcurrido el duelo para él. «Ha sido un gran partido contra un gran equipo, somos un equipo joven, pero hemos demostrado un gran nivel, necesitábamos un partido como este. Hemos jugado bien, merecemos esto. Hemos preparado muy bien este partido, hemos trabajado duro como nos pedía el míster y creo que podemos ganar más partidos. Tenía un problema en la rodilla, pero he jugado bien, con un poco de dolor. ¡Era el partido... si no tenía piernas después no me importaba! Somos un equipo muy joven, pero queremos demostrar cosas», dijo el centrocampista formado en las canteras del OFK y el Estrella Roja, ambos clubes ubicados en Belgrado.

Aquel partido contra el Madrid, en el que Uros hizo de perfecto escudero del ejecutor de los blancos, Carlos Soler, catapultó su crecimiento en el Valencia CF. A pesar de que Gracia se resistía a catalogarlo como un 'stopper', la presencia física de Racic -es el jugador más alto del equipo con 1,93 m.- ha servido al equipo como base de contención en el medio campo. Hasta finales de enero, de hecho, el cuerpo técnico no tenía más alternativa para estas funciones que la del ex del Famalicao. Recientemente se ha unido al Valencia, cedido desde el Cagliari, el mediocentro uruguayo Christian Oliva, una ayuda a tener en cuenta para dosificar los esfuerzos en un centro del campo valencianista que ha ido, y sigue yendo, muy justo de efectivos tras la desequilibrada reconstrucción hecha desde una secretaría técnica condicionada por las limitaciones económicas que impone el máximo accionista, Peter Lim.

DUELO CON CASEMIRO En los tres meses que han seguido al Valencia-Real Madrid, Racic no ha perdido en Liga su condición de titular más allá de las tres ocasiones en las que no pudo entrar en la citación por problemas de vértigo. Ha sido indiscutible, jugando al completo ocho de los 10 partidos de Liga en los que estuvo disponible. Esta tarde en Valdebebas, el reto de Racic aumentará un grado en cuanto a dificultad. Se llama Casemiro.