La continuidad de la tradición de centrales de la casa en el Valencia de Arias, Camarasa, Voro y Giner está garantizada con una renovación capital que el club hará oficial en los próximos días. Sucederá tan pronto como Rubén Iranzo (Picanya, 2003) acabe las Pruebas de Acceso a la Universidad, el Selectivo, que ya empieza y al que acude con el mejor expediente de toda la Academia del Valencia CF: 9,35 de media, con notas sobresalientes en Matemáticas Aplicadas, Economía de la Empresa, Geografía o Historia de la Filosofía. Con ficha en el Mestalla y en la órbita cercana de un primer equipo más abierto que nunca a la savia canterana, Iranzo no descuida que quiere estudiar Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

La ampliación de contrato de Iranzo tiene una gran importancia estratégica para el club de Mestalla, que se asegura la presencia de uno de sus centrales de mayores garantías, internacional en todas las categorías inferiores. Y, sobre todo, ata la continuidad de un jugador que ha sido capitán desde pre-benjamines y que supone un ejemplo para su generación en una etapa crucial en el ciclo formativo, cuando se toca de cerca el profesionalismo, los contratos son más generosos y se corre el riesgo de descuidar otros aspectos. Así lo piensan en la Ciudad Deportiva de Paterna, pero también en la Ciudad del Fútbol de las Rozas.

El exfutbolista José Antonio Culebras, responsable educativo de selecciones nacionales inferiores de la Federación, destaca el liderazgo sereno y proactivo del defensor de l'Horta Sud: "No nos extraña su liderazgo, que no consiste en dar una voz más fuerte que otra, es el primero que da ejemplo. De saber estar, de colaborar en todo lo que se le ha pedido. Influye en el resto del grupo. Su nivel futbolístico lo sabemos de sobra, pero va a la par que su factor humano y es uno de los chavales que utilizamos como ejemplo para marcar la línea a seguir del resto", remarca quien fuera central del Levante UD entre 2004 y 2006.

Los valores positivos se multiplican con un entorno estable, que no se ha impacientado pese a que Iranzo solo haya entrenado en una ocasión con el primer equipo: "Tiene unos padres muy implicados, no solo atentos a su futuro deportivo sino a su formación integral. Hay un club detrás que está trabajando muy bien en su formación, atendiendo todas sus necesidades. Sus representantes también son coherentes. Todo lo que le acompaña sería lo que desearíamos ver en todos los jugadores que empiezan a soñar en llegar a la élite, pero que saben que deben tener un respaldo formativo para afrontar su futuro con garantías", añade.

Con un camino recto y sin prisas, además, se está forjando un central completo con alma de capitán del futuro. Rápido, agresivo, con gran autoridad por arriba para acudir al remate y con valentía para dar un paso hacia adelante y ganar los duelos. Como describe una de las personas más cercanas a su día a día, es un defensa "al que le gusta defender", una circunstancia que no abunda en una posición muy comprometida. "Tiene alma de defensa. Disfruta en el uno contra uno. Es un perfil Paulista, aunque quizá no tan bruto, más calmado. Desde cadetes los entrenadores recurren a él para saber cómo está el vestuario, las arengas son suyas, es muy generoso y cumplidor, un capitán representativo". "Es una esponja", añade su agente desde infantiles, Javier Cordón. "Una de sus virtudes es que aprende de cualquier situación y siempre está dispuesto a mejorar".

Llegará a 1'85

Los mimbres son excelentes, porque además el margen de mejora es amplio. En el plano físico empezó el trabajo de fuerza hace solo un año, por lo que aún se desarrollará muscularmente y en altura todavía no ha llegado a su tope previsto, 1'85 metros (mide 1,82). En el apartado técnico, su toque de balón está siendo pulido por el departamento de desarrollo y gestión de talento, conducido por los exjugadores David Fuster y Javi Venta, una de los equipos de perfeccionamiento de la escuela que se centra en entrenamientos intensivos y personalizados.

Iranzo aguarda con calma la llegada de la élite, con hábitos como la natación, que le ayuda a desconectar del desgaste emocional de la competición y que practica junto a su padre. Su renovación se suma a los movimientos del club con las ampliaciones de contrato del meta Rivero, de Koba Leïn o del inseparable amigo de Iranzo, el lateral Jesús Vázquez.