Siempre se ha dicho que el valencianismo es tradición. Es un sentimiento de pertenencia que se transmite de padres a hijos. El valenciano más universal tampoco escapa a esa atracción que produce el escudo del Valencia CF. Luis García-Berlanga (1921-2010) es uno de los grandes genios que cambió para siempre la historia del cine español. Uno de los referentes de la comedia española y mundialmente conocido y aclamado en los festivales de cine más importantes del mundo por Bienvenido Mr. Marshall, entre otros muchos largometrajes. Este sábado se cumplen 100 años de su nacimiento en aquella València de los años 20.

Desde la lejanía, en Madrid, Berlanga siempre siguió con pasión las vicisitudes del equipo de Mestalla. Por que el fútbol se vive con pasión. Un hilo para estar conectado con su tierra. Y, sobre todo, al igual que inculcó el cine en sus hijos también lo hizo con el Valencia CF. Berlanga siempre estuvo pendiente hasta su muerte del equipo de sus amores. Sin ir más lejos solo ocho días antes de su pérdida, Fernando García-Berlanga, su hijo, cuenta a SUPER cómo el cineasta alucinó con aquel debut de Isco contra el Logroñés en Mestalla: «Tiene buena pinta».

Pese a ser el maestro de la comedia española, más bien su relación el Valencia era de ‘drama’ por su manera de vivir los partidos. Su hijo explica lo mal que lo pasaba desde casa, eso sí, esforzándose siempre por contener las emociones. Tanto que tenía ese toque pesimista de prepararse siempre para lo peor, por si acaso: «Ya lo tengo asumido, así tengo doble alegría», recuerda Fernando García-Berlanga.

Aunque no pudiera asistir a Mestalla o estuviera en Madrid, Berlanga vivió momentos históricos del Valencia CF in situ. No faltó a la final de Copa del 79 o a ambas finales de la Champions League. Incluso acompañó al equipo en Segunda División en el Bernabéu contra el Castilla, por cierto, ganó el Valencia.

Para Berlanga ver los partidos del Valencia suponía acercarse a su hijo, estar en familia y compartir el sentimiento. Cuando su hijo estudiaba en Estados Unidos, Berlanga le llamaba para contarle cómo le iba al equipo. Tras el 3-1 de la ida contra el Karlsruhe: «Pasaremos bien»… el desenlace no hace falta recordarlo. De hecho el cineasta a veces se sentía culpable de haber inculcado esa pasión valencianista en su hijo al verlo triste cuando perdía explica Fernando.

El Valencia le recordaba su tierra, le acercaba a su familia y le llenaba de vida. Por un Valencia más Berlanguiano. ¡Viva Berlanga!