El nombre de Kenedy está encima de la mesa en clave Valencia y la realidad es que su figura encaja a la perfección con lo que necesita el equipo y sobre todo, José Bordalás. En esta temporada aparecieron muchas dudas en las bandas y es que nadie pareció asentarse en esa posición, más aún teniendo en cuenta que el mejor rendimiento de Guedes llegó cuando apareció por dentro (también jugó mucho por fuera). Desde que llegó al Valencia, el nuevo entrenador ha repetido en varias ocasiones que necesita futbolistas que lleguen para ser titulares y para dar un salto de calidad al equipo desde el primer momento. No hombres de relleno, sino futbolistas que permitan cambiar la cara de un equipo que este año terminó décimo tercero en la tabla. Y Kenedy es precisamente eso.

El brasileño es un futbolista que ha ido poco a poco definiendo su juego. Jugador de banda que ha actuado de interior en línea de cuatro -posición en la que jugaría con Bordalás en el Valencia- de lateral izquierdo y también de extremo. Además, Kenedy es un futbolista que ha encontrado también equilibrio a pierna cambiada. No necesita solo jugar en su lado ‘natural’, sino que también aparece por derecha para generar desequilibrio, centros a pierna cambiada y usar también ese golpeo tras acudir a posición interior. En definitiva, con el brasileño se consigue una pieza importante por fuera para tener ese ‘punch’ que el equipo no ha tenido este año. Un jugador que pueda colgar balones, que encare al lateral y que sea capaz de generar tres-cuatro acciones por partido de manera individual.

En el caso de Kenedy además tiene sentido ver cómo es un futbolista que siendo ofensivo sí es disciplinado y ayuda atrás. Ha sido capaz de ser una pieza importante en el Granada, donde ha marcado cuatro goles y ha dado tres asistencias y por condiciones, el futbolista es una gran opción para también potenciar tanto a Gayà como a Correia, que ha tenido un año 2021 positivo después de un arranque con dudas. Los laterales han tenido además siempre una importancia considerable en el sistema de José Bordalás, sobre todo en esa presión alta en campo rival. Esa proximidad con los jugadores de fuera en defensa obliga a Kenedy a ser un futbolista que lea bien la jugada y también que gestione bien la vuelta tras pérdida, ya que en muchas ocasiones debe cubrir la zona del ‘2’. En definitiva, el futbolista es algo distinto a todo lo que ha tenido el Valencia esta temporada, sobre todo porque es un ‘extremo’ ya hecho y para un rendimiento inmediato. Cabe recordar que, entre los jóvenes, Yunus Musah tuvo un impacto inicial positivo, pero luego bajó ligeramente su rendimiento, Álex Blanco tampoco ha demostrado merecer un hueco en el once y Manu Vallejo rinde mucho mejor como revulsivo por dentro que como jugador de banda. Por su parte, Jason no parece tener hueco y Cheryshev tampoco ha demostrado un nivel óptimo cuando ha saltado al terreno de juego. Es decir, muchos nombres pero poco ‘perfil Bordalás’.

Esa vía de jugar todos ‘juntitos’, no conceder en exceso y poder salir a la contra es también otra de las situaciones para las que Kenedy está más que preparado. Es un futbolista eléctrico, con esa capacidad para jugarse el regate en un palmo de terreno y al mismo tiempo para intentar una y otra vez el centro o el disparo. Esa es en ocasiones una virtud y en otras un defecto, ya que a veces necesita tener más pausa o mirar mejor otras alternativas durante el juego.

Intermitente

Que Kenedy es un talento que sube el nivel de la plantilla del Valencia es algo obvio. También que es un futbolista que en ocasiones peca de intermitencia. Le cuesta ‘enganchar’ seis meses de manera consecutiva en los que suma partido tras partido pero la mejor noticia es que no es un futbolista que se ‘borra’. Más allá de su acierto final, el extremo tiene capacidad para sumar y aportar en el juego. En definitiva, si Bordalás quiere un extremo, la figura de Kenedy es un acierto a corto plazo y una operación de mercado que no está lejos de un Valencia CF con muchos problemas económicos. Conoce LaLiga, al técnico y además tiene 25 años.