José Bordalás aterrizó en un Valencia que había terminado el curso en la decimotercera posición, con evidentes problemas defensivos, también ofensivos, y con escasa identidad. En muchos partidos era difícil ver o saber a qué jugaba el equipo en la temporada 2020-21. Unos meses después tras anunciar el fichaje del entrenador y menos de uno desde que arrancó la pretemporada, el jefe del banquillo de Mestalla ya ha conseguido que se vean algunas cosas de ese ADN que pronunció en su aterrizaje. Y además ha logrado otra cosa: demostrar que cuando pide un fichaje es por algo. Omar Alderete es el único que ha llegado y su rendimiento es total. Es una muestra de lo que puede lograr el entrenador y también un mensaje directo a la propiedad del club: Con lo que hay no es suficiente, pero si llegan recursos se pueden conseguir cosas.

Desde el primer momento ha quedado manifiesto que la piedra filosofal del proyecto es Bordalás, un entrenador capaz de transformar un equipo de arriba a abajo y elevarlo al siguiente nivel con piezas muy particulares. Lo del entrenador alicantino en el Valencia será un equipo de autor, pero para ello necesita mimbres, pero no cualquiera, sino específicamente adaptados a los perfiles que necesita el técnico. Es una obviedad pero para que funcione el equipo como una orquesta no se puede errar en el tiro, siempre dentro de los parámetros económicos de la realidad que vive el club. El bloqueo en el apartado de entradas dificulta llegar preparado en el mejor punto para el pistoletazo de salida el día 13 contra el Getafe. Tampoco lo hacen las numerosas bajas por lesión e incluso la ausencia de Carlos Soler por los Juegos Olímpicos. Sin embargo es una cuestión urgente, sobre todo, la pronta incorporación de un pivote y de otro delantero. Piezas que elevarían el nivel competitivo del equipo titular de Bordalás. Por ello hay que empezar a apostar por alguna de las alternativas que económicamente puedan encajar para darle el suficiente margen al entrenador alicantino para ensamblar el equipo como conjunto.

Evidencias

Cinco partidos e incluso menos han bastado para que el equipo haya sufrido un lavado de cara radical. La mano de Bordalás ya se nota en muchos aspectos y no solo en lo físico o en lo táctico, sino también en el trabajo mental. El nivel de exigencia es altísimo y hasta el equipo terminó algo enfadado por la derrota contra el Zaragoza, la única del verano. De hecho en el parón de hidratación, siendo un amistoso, se pudo ver a Gabriel Paulista por ejemplo llamando a sus compañeros para que no se perdieran ni una palabra de lo que les decía Bordalás en ese momento. Son detalles que indican el cambio de mentalidad. A nivel trabajo en Paterna los propios futbolistas creen que «van a volar» durante la temporada, pero también en el césped se puede ver. El equipo ejerce una presión asfixiante en campo contrario que le permite robar cerca de la portería rival. También centra su ataques por ambos flancos, es más, muchos de los goles que se han metido esta pretemporada han llegado mediante centros laterales. Y se ha dado un salto a nivel de balón parado ofensivo, aspecto del que también se han generado un par de goles durante el verano.

Por otro lado a nivel defensivo el equipo muerde, mantiene el orden, es valiente y contundente. La zaga es la línea junto con la portería que ya va cogiendo forma de lo que va a ser el resto de la temporada. El Valencia de José Bordalás ya es otra cosa

Sin miedo a probar

Es cierto que las lesiones han obligado Bordalás a variar el guion de la pretemporada con ciertos jugadores o posiciones, pero también lo es el hecho de que, a diferencia de su sucesor en el banquillo de Mestalla, se ha atrevido a realizar pruebas de todo tipo: el doble lateral con José Gayà y Jesús Vázquez, Yunus Musah por dentro en la medular o como delantero o asentar a Hugo Guillamón en la posición de ‘6’. Sin ir más lejos, al cuerpo técnico se le ha visto muy encima del canterano durante el transcurso de los partidos para reforzar positivamente sus aciertos. Tampoco le ha temblado el pulso a la hora de apostar por otorgar muchos minutos a los jóvenes y darles continuidad, aunque sea pretemporada. Así pues hay que darle herramientas al entrenador cuanto antes. El tiempo corre y aunque la dificultad es máxima el inicio de LaLiga Santander ya está a la vuelta de la esquina. Bordalás tiene crédito para construir un proyecto que devuelva el ADN al Valencia, pero necesita esas piezas que confirmen el salto al siguiente nivel.