Thierry Correia aparece en clave Valencia como uno de los grandes protagonistas de este 2021. La 2020/21, al igual que el anterior curso en el que estuvo en blanco, lo inició con dudas. La gran prueba de fuego estaba en cómo iba a responder ante su segundo año en Mestalla, con poca participación y con errores cuando saltaba al terreno de juego. Y la respuesta parece clara. El luso terminó la pasada campaña a buen nivel, concentrado y con una mejoría notable en lo táctico. Esa imagen la reforzó contra el Getafe, encuentro en el que fue uno de los tres mejores futbolistas en valor estadístico (Sofascore), y además empezó a dibujar lo que se espera del ‘nuevo’ Correia. Y Bordalás tiene mucha influencia en esa versión mejorada del lateral.

El futbolista ha superado un bloqueo mental que le llevó a estar muy por debajo del nivel colectivo. En lo táctico e incluso en lo técnico, donde sí tenía más nivel. En lo primero ha trabajado y ha corregido. Sobre todo porque ha adquirido mayor fuerza en lo psicológico y se siente preparado para asumir el reto de la titularidad en Mestalla, algo que ya ha demostrado. En ese sentido ha sido fundamental reducir el margen de error atrás. Era un jugador que tenía problemas tras centro desde la otra banda, también a nivel posicional con respecto a cercanía del central próximo y también en la toma de decisiones de cuándo y dónde presionar al rival.

La diferencia entre su año 2020 y el 2021 es abismal. Un salto de nivel espectacular que le ha convertido en indiscutible. Si hace un año había que poner a Wass en esa zona porque no había demasiada confianza, ahora el jugador ofrece, como mínimo, un buen rendimiento en ese perfil derecho. Eso ha permitido recitar de memoria la línea de cuatro atrás.

Correia, Paulista, Alderete y Gayà es la única zona del campo que está clara. Y eso evidencia que hay pocas dudas al respecto de su titularidad. Por otra parte, sobre el terreno de juego ya entiende mucho mejor lo que sucede alrededor. Y en ataque no deja de sumar cuando debe. No por cantidad, sino por calidad. La mejor jugada colectiva del Valencia del conjunto de Bordalás en el primer tiempo, más allá del penalti, llegó en el 26’ con una combinación por izquierda, Soler recibiendo y abriendo a derecha y Correia levantando la cabeza y poniéndosela casi en el punto de penalti al ‘10’. El medio no acertó y el cuero se marchó desviado con la izquierda pero fue una ‘gran ocasión’ generada por el ‘2’.

Cambio físico

Correia no solo ha dado un paso al frente a nivel futbolístico, también ha ganado músculo y cuerpo. El lateral ha llegado mejor que nunca a la pretemporada y su mejoría física es evidente. El jugador en eso sí es diferencial e incluso, en sus días con errores, ha demostrado que tiene capacidad para corregir por velocidad, potencia y cuerpeo. Contra el Getafe sin ir más lejos fue capaz de acortar espacios entre él y Paulista con suma facilidad. En definitiva, Correia ha entrado en el momento clave de su carrera. Ya es titular, en un Valencia y además tiene a sus órdenes a uno de los mejores entrenadores en sentido defensivo. En sus botas está ver cómo evoluciona.

La mejor noticia es que es tanta la confianza en él que, en un mercado con tantos problemas para fichar, y con las dudas sobre Piccini, Correia ofrece tranquilidad y además tiene mucho margen de mejora. Sobre todo porque es un futbolista disciplinado y con capacidad de aprendizaje.