El Valencia CF tiene nueve días para solucionar un problema que viene de lejos y que ha explotado a las puertas del cierre de mercado del próximo martes 31 de agosto. El club necesita dar salida a Kang In Lee en los próximos días para liberar su plaza de extracomunitario y poder inscribir al delantero del Real Valladolid, Marcos André, de pasaporte brasileño.

La salida del internacional surcoreano se ha enquistado y se ha convertido con el paso de los días en una auténtica ‘patata caliente’ para el club a poco más de una semana para que finalice el plazo.

El club entiende que Kang In no lo está poniendo fácil este verano. La entidad de Mestalla contabiliza hasta cuatro las ofertas que ha rechazado el jugador este verano. Una postura que está dificultando la hoja de ruta marcada en este mercado de fichajes. El jugador, según ha confirmado SUPER, ha rechazado al Granada y al Sporting de Braga. El club luso aspiraba a que el coreano fuera el abanderado del proyecto en los próximos años.

Granada y Sporting de Braga, los "no" de Kang In

Sin embargo, la oferta no satisfacía deportivamente al futbolista. El «no» al Mónaco aún no es definitivo. El Valencia continúa peinando el mercado para encontrar una oferta que convenza al jugador y resuelva una situación cada día más delicada.

El Valencia se impacienta. Kang In, de momento, está tranquilo (le queda un año de contrato) y no tiene prisa. El jugador quiere salir este verano porque sabe que no entra en los planes de José Bordalás, pero tiene claro que él decide su futuro y no el club. Siente que está en un momento clave de su carrera deportiva y quiere acertar con su equipo de destino. El surcoreano está dispuesto a seguir rechazado ofertas que no le convenzan.

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El ‘caso Kang In’ es complejo

Las dos partes tienen claro que sus caminos iban separarse después de que el jugador tomara la decisión de no renovar por motivos deportivos (nunca tuvo un rol importante en el equipo). El club rechazó ofertas en anteriores mercados. Su salida ahora mismo no es fácil. El Valencia necesita darle salida de forma urgente y puede verse obligado a darle la carta de libertad al jugador o renunciar a parte del porcentaje de una futura venta como estaba previsto en sus planes iniciales. El jugador tiene claro que si no cuentan con él y rescinden su contrato tendrán que pagarle el año de contrato que le resta. Por el bien de los dos tienen que entenderse.