Bordalás ya sabe que, salvo ofertón de última hora, Peter Lim ha dado luz verde a la continuidad de Guedes. El técnico fue informado antes de llegar de la situación del portugués, que se marchó a la Eurocopa con ánimo de no volver y con el club abierto a hacer caja. Pero las circunstancias han cambiado. Con la esperanza de que el técnico lo reactive y que la respuesta del jugador sea igual de positiva que en estas primeras semanas, la apuesta es mantenerlo como mínimo un año más y esperar una situación de mercado más favorable dentro. Desde la óptica deportiva, el movimiento no ofrece dudas. Desde la económica, por contra, sí que entraña riesgos: el préstamo de CVC no compensa los números rojos de retenerlo de cara al fair-play y el límite salarial. Igual que puede revalorizarse puede pasar al revés en caso de lesión o de otra temporada errática.

En este momento no hay ninguna oferta en la mesa, ni siquiera del Woverhampton. Después de que se hayan caido las dos operaciones en la que estaba trabajando Jorge Mendes, que primero trianguló con la Fiorentina y luego con Rafa Mir como moneda de cambio, la única opción real que se contempla desde Mestalla es una nueva intentona vinculada a que el Tottenham de Nuno fiche a Adama Traoré.

A lo largo del verano Lim ha rechazado directamente otras dos ofertas, ambas de 20 millones de euros. La primera fue del Sevilla, dispuesto a meter jugadores de por medio para engordarla. La segunda del Villarreal, que incluía variables y ha terminado apostado por Danjuma. A ojos del máximo accionista, menos desconectado en apariencia que el verano anterior, ninguna era rentable. La amortización pendiente es todavía de 20 y a eso se añade que el club solo liberaría el 25 por ciento de esa cantidad en masa salarial, por lo que un traspaso por debajo de los 30 se considera un mal negocio.