La situación de la portería dio un giro en pretemporada con la lesión de Cillessen y la explosión de Mamardashvili, que irrumpió a un nivel sobresaliente y a quien Bordalás le dio la alternativa pronto. De hecho, en el trofeo naranja Giorgi ya demostró el gran nivel que tiene bajo palos y se ganó el derecho a comenzar como titular. No hay debate. Su primera jornada fue un recital y a partir de ahí siguió creciendo. Pero la vuelta del portero holandés dejaba la gran duda en el aire, algo que el técnico resolvió rápido. Su portero era el georgiano. Sin embargo, el duelo contra el Madrid en el que tal vez puede estar algo errático, aunque no es culpable directo, en el 1-2, y su actuación en Sevilla abren de nuevo la duda sobre qué hará Bordalás contra el Athletic. 

El debate existe

Mamardashvili es un diamante en bruto y existen cero dudas sobre su potencial. El jugador ha demostrado que tiene materia prima y condiciones y a pesar de las dudas en los últimos choques la duda es más por la confianza que tenía Bordalás en Cillessen que por la sensación de que es un ‘castigo’ al meta georgiano. En caso de sentarle sería para cumplir, después de un partido con cierta inseguridad, con su apuesta inicial. De hecho en verano, Cillessen era consciente de toda la confianza que tenía el entrenador alicantino en él. Y el holandés respondió en los entrenamientos. Se mostró con una implicación máxima, llegó a un nivel altísimo después del duro golpe de quedarse fuera de la Eurocopa y se perfilaba como su gran año en Mestalla. Pero se rompió y todo do un vuelco. La oportunidad la aprovechó el meta, quien desde pretemporada mostró sus virtudes. Con cosas a mejorar, pero con mucha madurez a pesar de su corta edad, Mamardashvili se ganó a Mestalla. En el Trofeo Naranja y también en esa primera jornada impecable contra el Getafe. Tuvo que intervenir poco pero lo hizo con cabeza y con inteligencia.

Desde que se recuperó Bordalás ha gestionado la situación con meritocracia. Mamardashvili había estado a buen nivel y existían cero dudas. El holandés tenía que esperar. A partir de ahí llegaba la gran duda de cuánto iba a aguantar el entrenador del Valencia, que con ambos disponibles podía cambiar en cualquier momento en el que el georgiano bajara ligeramente el nivel. Y esa situación ha llegado. 

El ‘28’ y Cillessen

Mamardashvili se ha ido ganando las oportunidades con sus actuaciones. Bordalás no le ha regalado nada, sino que a base de trabajo tuvo la ocasión de ser el titular y respondió. De eso no hay dudas. El meta además ha entrenado siempre a un nivel altísimo. Es un profesional y más allá de los partidos ha tenido siempre una capacidad de trabajo enorme. Por eso se ganó el puesto adelantando a Cristian Rivero e incluso también a Jaume, más allá de su lesión también. Ahora sin embargo tiene un momento que de manera habitual afrontan todos los porteros. Competencia y momento de dudas. Y es ahí donde hay que demostrar madurez. 

Por su parte, Cillessen ya ha demostrado en otras temporadas que vuelve a buen nivel tras las lesiones. Situaciones que, evidentemente tiene que evitar porque sus problemas musculares son recurrentes, pero que dejan claro que tiene capacidad mental de sobra para afrontar de nuevo esta situación. En definitiva, la pelota está en el tejado de Bordalás.