Está acostumbrado a ganar títulos. Francis Coquelin llegó a España, al Valencia, en enero del 2018, donde estuvo dos temporadas y media y conquistó el corazón la afición che y de Marcelino García Toral, con quien ganó la Copa. Y aceptó la propuesta del Submarino hace dos veranos, al ver que se devaluaba el proyecto de Peter Lim para enrolarse en el siempre ambicioso de Fernando Roig. Coquelin no se conforma con la Europa League; sabe en qué club está y es consciente de que, como dice su presidente, el Villarreal no ha tocado techo.

Tras ser un ídolo en Londres, a serlo en el Valencia...

Sí, la verdad. En el Valencia pasé dos años y medio muy bonitos, en los que me sentí muy querido y mantuve una relación muy especial con la afición. De hecho, todavía cuando voy por la calle por València, la gente me para y me ofrece todo su cariño. Nada más llegar, a los dos meses, tuve una lesión muy grave, y ahí fue cuando se gestó mi idilio con la afición, que me trató genial y fue fundamental para recuperarme. Siempre estaré eternamente agradecido a la hinchada del Valencia su trato recibido, como pudo verse hace dos semanas en el derbi, donde me recibieron genial.

¿Le costó cambiar de aires?

Vine a España de un club importante como el Arsenal para ir a otro club importante. Yo quería un proyecto bonito y con ambición, y el Valencia, con Marcelino, me ofrecía eso. De hecho, tras 12 años sin títulos, ganamos la Copa del Rey y disfruté mucho. 

Y de un club ambicioso como el Valencia, a otro como el Villarreal.

Tal cual. Si decidí dejar el Valencia por el Villarreal, fue porque me ofrecieron un proyecto bonito. Yo, en mi carrera, siempre busco proyectos ambiciosos y con aspiraciones deportivas, y el Villarreal también me lo daba. Por eso vine aquí, al ver todo lo que estaba pasando en el Valencia, donde se estaba devaluando el proyecto, en mi cabeza tuve claro que irme al Villarreal era mi mejor opción.

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