El cabeza visible de la plataforma De Torino a Mestalla, cuestiona a nivel particular los 90 días de gracia a Meriton para avalar la ATE: "¿Es tan costoso sumarse a lo que han dicho Kempes o Cañizares?"

Juan Martín Queralt, crítico con la decisión del Consell, carga contra Peter Lim y lo acusa de 'apropiarse' del crédito de CVC. Este es el texto difundido por el cabeza visible de la plataforma De Torino a Mestalla, a través del diario Las Provincias y que reproducimos por su interés:

«Deciden -y nos anuncian- que hay que esperar todavía más, y ver si a Meriton le llega esa inyección de dinero, millonaria, de un fondo de inversión que se va a quedar con el 11 por ciento de los derechos de televisión de los próximos cincuenta años. Y en la espera que según parece patrocina el Consell, uno se pregunta si merece esa prórroga quien ha consentido la caducidad de la Actuación Territorial Estratégica, y ha incumplido sistemáticamente todos los compromisos asumidos cuando compró el Valencia C.F.

Nos dicen, según parece, que esperemos, y no se alcanza a comprender por qué en el interín no se exigen las garantías necesarias -aval bancario o cesión de créditos- para que, llegado el momento, pueda exigirse la finalización del nuevo Mestalla. Parece que no hemos aprendido nada del pasado. ¿No hemos tomado nota de los problemas que afloran cuando los compromisos adquiridos están huérfanos de garantías jurídicas? De verdad es una buena idea revivir la historia de los compromisos incumplidos por quienes en 2014 adquirieron el Valencia C.F. Pero las preguntas tienen también otros destinatarios: ¿Por qué quienes vendieron el Valencia C.F. -algunos con cargos públicos-, no comparecen públicamente a recordarle a Peter Lim que lo prometido es deuda? ¿Siguen siendo obsequiosos con aquél que nos iba a hacer campeones de Europa, y a construir el estadio más bello del mundo? ¿Siguen limpiando la alfombra por la que tenía que pisar Peter Lim? Nosotros estábamos muy lejos de aquel contubernio, puro cambalache, porque con Epicuro y con Séneca, somos de los que 'antes de comer y beber miramos con quién comemos y bebemos'.

Si se confirma la venta de esos derechos televisivos al fondo de inversión, el dinero que puede recibir el Valencia se debe única y exclusivamente a los que escribieron desde el campo y desde la grada, las páginas más brillantes de la historia del Valencia, y entre ellos no está el accionista mayoritario, que se verá beneficiado por una historia que sólo ha contribuido a ensuciar. No es otra cosa que desvergüenza e indignidad que quienes van a recibir ese dinero, ni siquiera dejen hablar en sus Juntas Generales a los hijos y nietos de quienes han hecho posible que el Valencia C.F. reciba esa cantidad, gracias a una camiseta y un escudo que ni jugadores ni aficionados reconocen a duras penas, y que pese a todo guardan silencio. ¿Por qué esa mayoría de jugadores permanece insensible ante las denuncias de quienes fueron líderes en el campo y hoy lo son fuera de él? ¿Es tan costoso sumarse a lo que han dicho Mario Alberto Kempes o Santiago Cañizares?

Deciden -y nos anuncian- que hay que esperar todavía más, y sin embargo esa espera nos suena al Cambalache, la vieja historia de Santos Discépolo que Carlos Gardel cantaba en Buenos Aires, «vivimos revolcaos en un merengue/y en un mismo lado todos manoseaos», «el que no llora no mama/y el que no afana es un gil». No es hora del Cambalache, sino de cumplir la ley, desde el sentimiento, expresando la fidelidad a una tierra y la lealtad a una historia.

Entre nosotros, un cantante de Alcoy, Ovidi Montllor recordó a quienes sienten «l'enyorança amarga de la terra», los mismos que aún confían que un día el viejo amor «es desperte, de sobte, com un vell huracà». Ante la espera que nos anuncian - el premio a la incompetencia, el tiempo adicional que se ofrece a quien no lo merece - algunos se sienten a gusto en el cambalache. Quién lo iba a pensar. Nosotros no, nos hemos de quedar con los de casa, con Ovidi y Vicent Andrés Estellés, el pare de la criatura. No solo es lo que toca, porque es el bando bueno y el del amor, sino que es el bando del recto cumplimiento de la Ley".