Los inicios de Rafa Benítez en el fútbol no apuntaban en la dirección de ser uno de los mejores técnicos españoles de las últimas décadas. Su inicio en la cantera del Real Madrid le abrió las puertas del Valladolid, con quienes ascendió tras el descenso administrativo de Celta y Sevilla. Fue cesado tras ser goleado por el Valencia CF cuando ocupaba el farolillo rojo. Poco después le llegó la oportunidad de entrenar a Osasuna, pero un mal inicio le supuso el despido. Sin embargo, otro equipo de Segunda confió en sus posibilidades: el Extremadura. Ascendió con ellos, pero el club volvió a la categoría de plata el curso siguiente.

Tras un tiempo sin equipo, recibió la llamada del CD Tenerife. Era julio de 2000 y logró el ascenso con los insulares en una gran temporada, lo que llamó la atención de todo un Valencia CF. Dos temporadones espectaculares a las órdenes de Héctor Cúper supusieron sendas finales de Champions, todo un reto deportivo para un joven entrenador de sólo 40 años prácticamente sin experiencia en la élite. Era una apuesta personal de Javier Subirats, secretario técnico del club de Mestalla, quien logró convencer a la directiva no sin dificultades.

El periodista Manoj Daswani publicó recientemente su libro '1922, es más que fútbol', en el que recordó parte de la historia y anécdotas del CD Tenerife. En este escrito recoge algunas frases de Rafa Benítez cuando recibió la llamada del Valencia CF. “La oferta del Valencia era imposible de rechazar. A pesar de lo bien que estaba en la isla, si te llega un equipo del nivel del Valencia, siendo yo un entrenador joven y con ganas de competir por títulos, no puedes decir que no. Recuerdo que cuando mi agente me preguntó cuánto quería ganar le dije que no me importaba, lo que quería era tener la posibilidad de ganar. En ese momento no sabía lo que vendría después, pero fui a Valencia CF con mucha ilusión". El resto es historia... y de la buena.