El Valencia CF sigue peinando el mercado pendiente de llegadas pero no cierra ninguna operación. Okay Yokuslu es uno de esos nombres. Está encima de la mesa, gusta y es un futbolista que encaja porque no tiene minutos. Puede actuar como medio e incluso, si se necesitara, como central en un momento puntual. Pero la realidad es que esa operación es complicada. En Balaídos quieren sacar dinero por el jugador en concepto de traspaso y no entra en sus planes una simple cesión.

De hecho, como ya informó Superdeporte, en Inglaterra hay ofertas por el jugador y solo se le permitiría salir cedido con una opción de compra obligatoria. Eso sin duda es un impedimento para un Valencia que no tiene en sus planes invertir una excesiva cantidad de dinero en este mercado. Con el central ha pasado exactamente lo mismo. Aridane, uno de los jugadores que gustaban a Bordalás para el centro de la zaga, estaba en la hoja de ruta pero la realidad es que el Valencia le quería cedido y Osasuna no accede.

Ni tan siquiera ha habido oferta tras un pequeño tanteo. En cualquier caso, los problemas siguen siendo los mismos. Falta un medio y un central. Igual que hace un mes y si saliera Wass deberían ser dos. ¿Qué podría ofrecer Okay Yokuslu a ese medio?

Lo primero que destaca de Yokuslu es un físico privilegiado. Acompaña su 1,91 metros de altura con un considerable despliegue físico. Unas características que despiertan el interés de Bordalás. Por supuesto, su altura le convierten en una garantía aérea en defensa y en un arma a tener en cuenta en las jugadas a balón parado en ataque. Además, el turco es un futbolista muy versátil. Un mediocentro defensivo que, por condiciones, es capaz de desenvolverse con comodidad tanto en el centro de la zaga como en zonas con más responsabilidad de creación. En el Celta ha tenido que desempeñar ambas funciones y casi siempre lo ha hecho con acierto.

Despliegue físico y capacidad de abarcar mayor espacio en el campo

Su despliegue físico y su capacidad de abarcar el mayor espacio de campo posible son sus mayores virtudes, además de un instinto innato en el robo de balón. Sin embargo, aunque no demuestra ser un lechado de virtudes con el balón en los pies, es un futbolista muy capaz de asociarse tanto en corto (sobre todo) como en largo con relativa rapidez. Okay es capaz de dar sentido al juego de un equipo en contadas ocasiones, aunque ni mucho menos es un futbolista llamado a cargar sobre sus hombres el peso ofensivo de un partido.

A sus 27 años, vive ahora su cuarta temporada en el Celta de Vigo, aunque con un intervalo de varios meses en el fútbol inglés. Tras dos primeras temporadas con mucho protagonismo en Balaídos, en las que anotó dos goles y repartió dos asistencias jugando como pivote defensivo, no corrió la misma suerte en su tercera campaña, en la que las lesiones no le permitieron coger continuidad.