Atascado en ataque, el Valencia sigue fortificándose en defensa, un argumento capital de cara a la final de la Copa del Rey. De los últimos seis partidos, el Valencia solo ha encajado un gol. La fortaleza de la zaga sigue inalterable y no varía ni con el cambio de defensores ni de sistema táctico. Es más, se enriquece con la entrada de nuevos actores y de más alternativas. Dos son los nombres, ambos zurdos, que brillaron en esa faceta en el partido del pasado domingo en Mestalla contra el Cádiz. Jesús Vázquez y Omar Alderete rindieron a gran nivel, cuajando un encuentro notable, tanto en defensa como también en aportación ofensiva, sobre todo por parte del joven lateral.

Con Jesús Vázquez (Mérida, 2003), el Valencia alarga la tradición moderna de laterales izquierdos iniciada en este siglo. Tras la salida de Amedeo Carboni y Emiliano Moretti, el Valencia ha ido aportando carrileros zurdos desde su cantera con un goteo constante, que no se ha visto afectado ni por la venta de cada una de esas referencias. Desde Jordi Alba (fichado en juveniles) hasta José Luis Gayà, pasando por Juan Bernat, Toni Lato y otros valores que no llegaron a cristalizar en el primer equipo, como Salva Ruiz o Centelles. Con 19 años recién cumplidos, Jesús Vázquez ha cumplido con creces la exigente tarea de tener que suplir a los lesionados Gayà y Lato. Vázquez, hijo de Braulio Vázquez, exdirector deportivo del Valencia, no ha notado el mal de altura en los nueve partidos de Liga que lleva con el Valencia, en el que ha salido airoso en duelos de gran exigencia, contra futbolistas resabiados, de mucha mayor experiencia, como es el caso de Damián Suárez, del Getafe.

Vázquez presenta un perfil distinto al de Lato y Gayà, al ser un lateral de neta vocación atacante, pero con una exuberancia física y una disciplina que le permiten salir ganador de muchos duelos defensivos. Partido a partido, desde la seguridad defensiva, Vázquez ha ido soltándose más en ataque, como se vio frente al Cádiz, donde ganó seis de ocho regates y se sumó con insistencia al área rival, hasta el punto de verse envuelto en alguna reclamación de penalti. Internacional sub’19, su asentamiento en el primer equipo parece definitivo y desprende la suficiente confianza como para que el técnico José Bordalás no haya visto necesario forzar la necesidad de un jugador insustituible como el capitán Gayà, que ha podido pausar su recuperación para volver en condiciones y en plenitud de cara a la final de la Copa del Rey.

Alderete golpea el esférico Francisco Calabuig

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Por su lado, Alderete se llevó varias de las escasas ovaciones en el partido frente a los gaditanos, en los que aplicó toda su contundencia y anticipación, así como tranquilidad para sacar la pelota jugada desde atrás. El central paraguayo está plenamente aclimatado al equipo y su único lunar significativo es la acumulación de cartulinas, 12 en total, un peaje elevado. Perfectamente acoplado con Paulista, Alderete suma seguridad por alto y peligro en las jugadas de estrategia, en las que ya colecciona dos goles. Petición expresa de Bordalás, su cesión en Mestalla se ha revelado como un gran movimiento de mercado, del que falta ejecutar la compra. La opción de 7’5 millones de euros será obligada si el Valencia conquista la Copa del Rey, entrando en Europa, al haber cumplido ya el primer requisito de jugar más de 25 partidos. Su continuidad en Mestalla, con independencia de alcanzar competiciones europeas, sería una decisión sensata, sin tener que verse obligados por contrato.