El destino es caprichoso y en el mundo del fútbol todavía más. Esta temporada arrancó con el regreso del público a las gradas después de la pandemia, brindando la oportunidad a la afición del Valencia de reencontrarse con viejos conocidos como Dani Parejo, Francis Coquelin o Marcelino García Toral. Y el caso del entrenador asturiano se ha llevado la palma. Con el de hoy en el estadio de San Mamés se cumplirá el cuarto cara a cara entre el entrenador y el que fue su equipo durante dos temporadas de éxito. Y es que el Athletic - Valencia es, junto al Real Betis - Rayo Vallecano, el partido más repetido este curso en el fútbol español. 

El técnico de Villaviciosa salió de Valencia de forma polémica y desde entonces no ha dejado de repetir su pena por cómo fue todo y por el hecho de que veía potencial suficiente como para haber hecho cosas importantes en caso de haber continuado. Héroe en la Copa del Rey del Centenario, fue ovacionado por Mestalla en su primer regreso, en el partido de la primera vuelta disputado el pasado mes de septiembre. El envite acabó con empate a uno gracias al gol in-extremis de Marcos André tras una jugada a pelota parada. En aquel choque se disipó también una de las dudas: el saludo con José Bordalás. Ambos entrenadores se dieron la mano de forma respetuosa bajo la atenta mirada del coliseo de la Avenida de Suecia. 

El fútbol tenía preparados dos asaltos más con un redoble de tensión. Las semifinales de Copa del Rey dieron lugar a un doble enfrentamiento en el que saltaron chispas a propósito de las declaraciones del propio Marcelino sobre el estilo del técnico valencianista: «Vi hoy situaciones que eran más propias de regional que de dos contendientes de Primera que están jugando semifinal de Copa», espetó el asturiano, caldeando el ambiente de cara a un partido de vuelta en el que, a pesar de que Mestalla no le ovacionó igual que en la ida, tampoco le silbó. El Valencia se impuso y pasó a la final. Hoy tendrá lugar el cuarto encuentro, en casa del Athletic, con los bilbaínos soñando con posiciones europeas y el futuro de Marcelino en el aire. 

Cuenta pendiente

El Valencia tiene una espina clavada en San Mamés, ya que en Copa empató a uno dos decisiones muy polémicas del árbitro: el gol local venía de una falta inexistente de Carlos Soler sobre Íker Muniaín (de hecho fue el capitán del Athletic el que pisó al valenciano) y, sobre todo, el no penalti señalado sobre Hugo Duro por parte de Dani Vivian. El defensor vasco empujó de forma muy clara al ‘19’, pero ni el colegiado de campo (José Luis Munuera Montero) ni el del VAR (Ignacio Iglesias Villanueva) señalaron nada. Días más tarde el Comité Técnicos de Árbitros manifestó que era pena máxima. El gallego repite en la Sala VOR y el Valencia quiere, ahora sí, ganar en San Mamés.