La reunión entre Peter Lim y Anil Murthy que marcará las directrices del futuro inmediato del Valencia CF es inminente. Hay muchos temas encima de la mesa, el mercado ya ha echado a andar, pesa sobre el club una importante obligación de venta de jugadores y la entidad de Mestalla necesita activar ya la maquinaria. Sin embargo, hay multitud de temas por decidir todavía en materia deportiva y social.

En primer lugar la figura del entrenador. José Bordalás tiene todavía un año de contrato, pero su exigente postura con respecto al mercado no parece encajar con la previsión de fichar poco y reducir drásticamente el coste de plantilla del que hablaba Anil Murthy en las conversaciones reveladas por Superdeporte. El técnico es la cabeza visible y la pieza principal del equipo y para poder preparar el verano, la pretemporada y el exigente curso que se viene encima, el club debe tener la certeza de quién ocupará el banquillo. A este respecto, la continuidad de Bordalás es uno de los platos fuertes de la reunión cuando todavía no se ha producido siquiera el encuentro entre el alicantino, el presidente y el director deportivo.

Pero Bordalás no es la única figura con el futuro difuso. El propio Murthy viajó a Singapur en una posición muy delicada y en un momento de desgaste total de su figura. Lim le llamó el primer día que se publicaron sus audios cuando llevaba meses sin hacerlo. La manera en la que habla de los políticos, futbolistas e incluso del propio Lim le han debilitado y en breve conocerá el veredicto de su 'jefe'.

En el apartado deportivo también cobran una importancia capital tanto las renovaciones como las ventas. Las de Carlos Soler, José Luis Gayà y Hugo Guillamón no están cerradas, aunque algunas son más complicadas que otras. No obstante, sin la luz verde del máximo accionista tampoco se puede llevar nada adelante. A los tres les queda un año de contrato y el Valencia CF afronta un mes en el que, según Bordalás, debe vender por un valor de entre 65 y 70 millones de euros de beneficio neto y los canteranos son los únicos sobre los que no pesa amortización. Un caso distinto, pero en el disparadero de salida, es el de Gonçalo Guedes, sobre el que también se debe hablar. Va a ser un mercado muy complicado y se esperan las directrices de Lim para afrontarlo.

Incendio social

El valencianismo ha dicho 'basta' en reiteradas ocasiones, pero el músculo social está más fuerte que nunca. Las protestas, tanto dentro como fuera del campo, en Mestalla o en los actos de peñas, se repiten. La oposición a Lim es unánime y está vertebrada, generando imágenes de mucho impacto y que están contando con una importante repercusión internacional. Será también un asunto a tratar entre el máximo accionista y su representante en Valencia CF, que además está siendo también objeto de muchas críticas y cánticos en las manifestaciones.

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Pero los problemas de Lim en la capital del Turia no se reducen solamente a los aficionados, sino también a la clase política que, ahora sí, tiene una postura unánime. Las conversaciones de Anil Murthy, en las que reconoce su voluntad de judicializar el asunto de la ATE a pesar de reunirse y poner buena cara ante los representantes de la Generalitat, han dilapidado por completo la credibilidad de Meriton. Las autoridades ya no se reunirán con ellos y parece muy complicado que puedan rescatar los beneficios urbanísticos.