El Nuevo Mestalla está de cumpleaños, aunque no precisamente feliz. Este lunes, primer día de agosto, se cumplieron 15 años desde que se iniciaron las obras en la Avenida de las Cortes Valencianas para que el Valencia CF pudiera jugar, algunos años más tarde, en un estadio más moderno y con más capacidad que el actual Mestalla. Sin embargo, por todos es sabido que la película no tuvo el final esperado. De hecho, ni siquiera ha tenido uno. A día de hoy, el estadio sigue paralizado en las misma calle donde comenzó a levantarse y la propiedad del club tratando de recibir el OK definitivo de las autoridades para reanudar de una vez por todas las obras y cumplir los plazos marcados. 

El aniversario llega en un momento crucial para el devenir más inmediato del club. Meriton, propietario del Valencia CF desde 2014, parece haber dado en los últimos meses el paso definitivo y la reanudación de las obras parece más cercana que nunca. La propiedad, encabezada por Peter Lim, máximo accionista del club, no ha estado a la altura de las circunstancias desde su desembarco en la ciudad. Sin embargo, el despido del expresidente Anil Murthy, motivado por los audios que Superdeporte sacó a la luz, obligaron a los singapurenses a tomar un cambio de rumbo. Una de las primeras decisiones fue llamar a LayHoon para que entrara de nuevo en el ecosistema del Valencia CF y actuara como mediadora entre el club y las autoridades con el fin de encauzar la situación. Tras las reuniones pertinentes, la entidad valencianista presentó un proyecto con el que esperaban el ‘sí’ definitivo. Hace unos días presentaron una modificación del mismo después de que la Generalitat les instara a inaugurar el estadio con, al menos, 66.000 asientos, y no con 49.000 como habían presentado en un principio. 

dos acontecimientos clave En los últimos días el Valencia ha recibido un par de golpes de realidad. La situación sigue bastante más encaminada en comparación al principio de año, pero el club tiene todavía mucho trabajo por delante para que los valencianos vuelvan a ver grúas y ladrillos en la Avenida de las Cortes Valencianas. 

En primer lugar, el pasado viernes 29 de julio la ATE caducó de manera definitiva y sin posibilidad de vuelta atrás, tal como lo aprobó el Consell. La realidad es que era un secreto a voces a pesar de que la entidad llevaba varios meses negando que esto fuera a suceder. A partir de aquí, ha de nacer un nuevo marco jurídico de relación entre la Administración y el Valencia CF para que el club pueda beneficiarse de los aprovechamientos urbanísticos. Para que eso ocurra, Meriton debe primero cumplir con los requisitos firmados en la construcción del Nou Mestalla.

En cualquier caso, la pelota está, dese el pasado viernes, en el tejado del Ayuntamiento, que es quien debe encargarse de establecer esta nueva relación. De hecho, esa misma mañana se reunieron los responsables del consistorio con Layhoon en representación de Peter Lim y Sean Bai, Christian Schneider y Javier Solís por parte del Valencia CF.

El segundo revés llegó precisamente una vez finalizó este encuentro con la expresidenta del club presente. LayHoon dejó claro que se había tratado de «un pequeño paso atrás», aunque se mostró confiada en que las conversaciones continúan por buen camino y al final todo llegará a buen puerto: «Tengo confianza en que vamos a trabajar juntos para solucionar las cosas, aunque si le soy sincera, es un pequeño paso atrás. Sin embargo, en la rueda de prensa sí que les hablé de la actitud positiva y de la voluntad de las partes, del club y del Ayuntamiento», afirmó. 

Lo pactado no se cambia

Ahora, a pesar de que ya se prepara un nuevo convenio que actuará con un papel muy parecido al de la ATE, lo pactado entre el club y Joan Ribó en su momento es inamovible: el estadio deberá inaugurarse con 66.000 asientos, ampliables a 70.000 en un plazo de cinco meses. Las obras deben concluir en la temporada 2025/2026. Además, el estadio debe construirse con una cubierta solar y se debe pagar el polideportivo.