Samuel Lino ha caído de pie en Mestalla. El extremo brasileño dejó muy buenas sensaciones el pasado miércoles frente al Castellón, y en el partido ayer frente a la Atalanta, con la carta de presentación frente a la afición, confirmó lo que ya se vio en Castalia. Un jugador ambicioso, con ganas de demostrar y que quiere ser importante en este Valencia de Gennaro Gattuso.

El técnico italiano apostó por el extremo en el once inicial, que respondió de la mejor manera, dejando detalles de calidad y siendo, junto a Yunus Musah, los mejores del conjunto valencianista sobre el terreno de juego. Su atrevimiento le caracteriza: no se arruga en el uno contra uno, y en cuanto tiene zona de golpeo prueba fortuna.

Gozó de un par de oportunidades para sorprender al portero rival desde una zona peligrosa, aunque para fortuna bergamasca, el balón no cogió los tres palos. En el segundo acto pudo anotar el segundo de la noche para los blanquinegros, aunque su disparo se vio bloqueado por una buena acción defensiva. Pero de nuevo el brasileño le había encontrado las cosquillas a la Atalanta y había encontrado zona de golpeo.

Fue sustituido en el ecuador del segundo acto, aunque no antes de despedirse de todo Mestalla: dejó de nuevo otra ‘perla’ con un zurdazo desde fuera del área, que el guardameta rival se encargó de mandar a saque de esquina. Otra muestra de atrevimiento y descaro de Lino, que en ningún momento se escondió.

Mestalla, encantado

Lino gusta en el feudo valencianista, y la afición no se esconde. Revolucionó el partido en los primeros compases y desde la grada del centenario estadio se escucharon algunos «¡Oh!» y «¡Uy!» en cuanto el extremo entraba en contacto con el balón y hacía una de las suyas.