El partido contra la Atalanta se acercaba y las caras en Mestalla pasaban de la ilusión del reencuentro con su estadio a la decepción al conocer la noticia: Gonçalo Guedes no iba a vestirse de corto porque su salida encara el tramo final. Era una venta casi cantada, pero con el paso de los días había quién albergaba la esperanza de poder seguir viendo al ‘7’ vistiendo la blanquinegra la próxima temporada. El valencianismo, eso sí, optó por reforzar más si cabe su cariño y su fe en los otros dos grandes ídolos: José Luis Gayà y Carlos Soler. 

El propio Gennaro Gattuso confirmó en sala de prensa la partida del futbolista: «Guedes mañana se va», afirmó con rotundidad después de explicar que Miguel Ángel Corona le había llamado para decirle que un equipo inglés había formalizado una oferta para comprar al portugués de «mucho dinero» y que el club tenía que aceptarla. A partir de aquí, el propio técnico confesó que se fichará 2-3 jugadores. 

El luso saltó en el momento de la presentación con el resto de sus compañeros porque su venta no estaba formalizada, pero la gente ya sabía que iba a ser la última vez que viese a Guedes con la camiseta del Valencia CF y que no se despediría de él sobre el campo, de hecho presenció el encuentro desde un palco con Ezequiel Garay. El valencianismo le aplaudió dentro de las dificultades para individualizar las ovaciones porque los jugadores saltaron en grupos al campo. 

Mestalla se aferra a Gayà y Soler

Desde que fueron anunciados por megafonía y en cada acción protagonizada, el griterío doblaba los decibelios con las intervenciones de sus dos capitanes y banderas. Un Soler muy reforzado por el estilo y el esquema dejaba jugadas de mucho nivel, apareciendo libre de marca y haciendo daño por detrás de los centrocampistas rivales consiguiendo ofrecer siempre líneas de pase y una alternativa con la que avanzar. 

Gayà, por su parte, estuvo muy metido. Agresivo en defensa y potenciado por la liberación de los carriles que ofrecían los extremos metidos en pasillos interiores. El de Pedreguer fue muy aclamado en todas las acciones y puso la rúbrica a su buen partido con una genial asistencia a Hugo Duro en el primer gol del partido. Mestalla se puso en pie para despedirle y se escucharon cánticos de «Gayà quédate».

Sus dos renovaciones siguen pendientes, la del lateral parece más factible, pero Mestalla no quiere pensar en un escenario distinto a que sus dos referentes se queden muchos años. La prueba fue ese apoyo incondicional repetido una y otra vez. Con la salida de Guedes, de hecho, el valenciansimo se quiso aferrar y hacer fuerte en su fe en los capitanes mientras liderazgos emergentes en el equipo como Duro, Guillamón o Castillejo se ganaban también a la hinchada con personalidad y buenas acciones. 

Un plan ‘A’ que convenció

Las sensaciones de Mestalla en su encuentro con el equipo de Gattuso fueron buenas a nivel de propuesta. La plantilla sigue pidiendo fichajes a gritos para aumentar el rendimiento, pero sobre todo el nivel de la rotación. La prueba de Thierry como extremo o no deshacer el trivote de confianza en todo el partido a pesar de ser amistoso, las mejores muestras de que a este Valencia le hacen falta unas cuantas incorporaciones si quiere sostener su competitividad. A pesar de ello, Gattuso planteó un último encuentro de pretemporada con pocos cambios y el equipo se lo acabó llevando mostrando una importante superioridad sobre su rival.

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Homenaje a Roberto Gil

De capitanes presentes a capitanes eternos. La despedida de Mestalla a Roberto Gil no pudo ser más emotiva. El minuto de silencio fue incontenible y en cuestión de 20 segundos rompió en un minuto de aplausos y vítores con miles de gargantas coreando su nombre.