"Ya por casa", escribía Edinson Cavani este martes de regreso a su residencia en València, desde su cuenta de Instagram, para empezar a enfocar un nuevo capítulo de su etapa blanquinegra. La primera fase, que comprende incluso una buena parte de su fichaje, estaba en llegar en óptimas condiciones competitivas al último Mundial de su carrera con Uruguay. La llegada a Mestalla implicaba una garantía de minutos para retomar el ritmo perdido en los últimos meses desde su salida del Manchester United y el reflexivo proceso de meditación antes de decantarse por el Valencia. Superado el Mundial, con el sabor amargo de una despedida prematura y frustrante, con polémica incluida, empieza una etapa en que se examinará la ambición del experimentado delantero.

Una de las premisas de Cavani para fichar por el Valencia, y que más dilataron el acuerdo final, fue la exigencia de firmar un contrato de dos años. La propuesta inicial del Valencia era la de 1+1, con la segunda temporada supeditada al cumplimiento de objetivos, un modo implícito de tantear la motivación del delantero sin la expectativa en el horizonte próximo de un reto con su combinado nacional (la Copa América de 2024 será en Ecuador, a la que llegaría con 37 años). Una opción que contrarió a ‘Edi’, cuyo nivel de implicación en todos los clubes en los que ha militado ha sido máximo, con una media goleadora por encima de los 20 goles en la última década.

La elección del Valencia como destino para su último club tenía un componente que iba más allá del salario a percibir o de su propio lucimiento, ya que tenía propuestas de mayor atractivo económico y con la posibilidad de jugar competiciones europeas. Sin embargo, el reto de participar de la reconstrucción de un equipo histórico en horas bajas llamó la atención de Cavani.

El delantero uruguayo regresa de Catar sin la imagen de haberse desgastado físicamente en exceso, al haber sido titular en solo uno de los tres partidos, pero sí con la sensación de seguir arrastrando los problemas físicos que condicionaron sus últimos alineaciones con el Valencia, previas a la cita mundialista. En todo caso, el desafío de Cavani está en prolongar la incidencia obtenida en el corto plazo desde su aterrizaje. En siete partidos disputados, con un total de 435 minutos de juego, el atacante de Salto ha marcado 4 goles y ha dado una asistencia, convirtiéndose en tiempo récord en un jugador de l que los blanquinegros han manifestado dependencia.

Cavani, como el resto de mundialistas, dispondrá de un periodo de descanso antes de volver a la rutina de entrenamientos, pero coincidirá cronológicamente con el regreso a la competición del Valencia, el próximo 31 de diciembre contra el Villarreal en La Cerámica. Muchas de las expectativas clasificatorias del Valencia, con el objetivo de orbitar cerca de las posiciones europeas, están en las botas de Cavani.

Por último, el Matador estará pendiente de la posible sanción que reciba por el final de partido vivido contra Ghana, al protestar de forma airada con el tiempo cumplido las decisiones arbitrales (un posible penalti con él mismo de protagonista), con el añadido final de tumbar el monitor del VAR, camino de los vestuarios, en una imagen que se viralizó. En principio, un hipotético castigo afectaría al epílogo de sus encuentros con la selección de Uruguay.